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miércoles, 27 de noviembre de 2013

En 2014, el frigorífico Logros proyecta elevar 50% sus exportaciones de carne a China

Este año envió más de dos mil toneladas. Resultados en la feria FHC, en Shangai.


Mientras mantienen las expectativas de que el Gobierno nacional decida una rebaja en las retenciones a las exportaciones de carne bovina, los frigoríficos intentan seguir generando nuevos negocios.
Durante su participación en la reciente edición de la feria FHC, la mayor exposición china en alimentos y bebidas realizada en Shangai (China), el frigorífico Río Segundo (Logros SA) ratificó que la demanda de carne por parte del gigante asiático seguirá creciendo
Convertido en el principal proveedor argentino de cortes vacunos para la industria china, el establecimiento de Río Segundo proyecta para el año próximo un crecimiento en sus envíos. “Esperamos crecer un 50 por ciento en las exportaciones; este año enviamos más de dos mil toneladas a China”, sostuvo Mariano Grimaldi, director del frigorífico cordobés.
Grimaldi viajó a la feria, que se realizó entre el 13 y 15 de este mes, como integrante de la misión comercial que encabezó el gobernador José Manuel de la Sota y de la que participó el ministro de Industria Jorge Lawson, bajo la organización del Consejo Federal de Inversiones (CFI).
“Es marcado el interés que tienen los importadores y las cadenas de comercialización por la carne argentina. Si bien por ahora el interés es por los cortes congelados para la industria, hay grandes posibilidades también para la carne enfriada, con destino a restaurantes y a la hotelería”, explicó el director de Logros. Por la carne argentina congelada, China paga hoy entre 4.500 y 5.500 dólares la tonelada.
Si bien el acceso al mercado asiático está vigente desde julio de 2011, recién en junio de 2012 se concretó la primera exportación comercial. En los primeros nueve meses del año, los envíos argentinos reúnen 6.226 toneladas, de acuerdo con datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Uruguay, por ejemplo, ya embarcó a ese destino más de 60 mil toneladas.
En su edición 17ª, la FHC reunió a más de 1.500 expositores internacionales de 80 países, y fue visitada por 30 mil visitantes profesionales.
Según las proyecciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda) para el año próximo, la demanda conjunta de China, Vietnam y Hong Kong alcanzará a 1,4 millón de toneladas de carne bovina.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Carne: para Roulet, la solución pasa por consumir 6 kilos más

El ex presidente de Cartez asegura que en 2013 habrá una sobreoferta de 278 mil toneladas de carne vacuna debido a la desaparición del mercado de varios productores. Recuerda las dificultades para exportar.


El aumento de la oferta de cabezas de ganado bovino para faena en lo que va del año trajo como consecuencia un aumento de 278 mil toneladas en la producción de carne, según detalló ayer el ex titular de Cartez, Néstor Roulet.
“Este incremento de la oferta se debe exclusivamente al achicamiento o retiro de los productores del sector ante el desaliento producido por el Gobierno por las intervenciones negativas al mercado cárnico”, aseguró y consideró que una de las formas de sacar esta sobreoferta de carne es aumentando las exportaciones.
Sin embargo, consideró que esta alternativa es viable en la medida en que se deje de intervenir “en forma negativa los mercados externos mediante los ROE rojos y dándole más competitividad al sector exportador eliminando las retenciones a las exportaciones cárnicas y volviendo a implementar los reintegros a las mismas”, consideró.


“En lo que va del 2013 va ser muy difícil aumentar las exportaciones, ya que en los primeros nueve meses sólo exportamos 158 mil toneladas, lo que nos daría un proyectado de 210 mil toneladas anuales, tan sólo 22 mil toneladas más que 2012”, explicó.
Para poder absorber la sobreoferta de carne producida en el mercado interno por el aumento de faena, el consumo per cápita debería aumentar un 10% con respeto al 2012. Esto implica pasar de 59,3 kilos por habitante por año -al que se llegó en 2012-, a 65,2 kilos para 2013, es decir, consumir casi seis kilos más por año.
“Esta estabilidad de precio de la hacienda vacuna en pie en los últimos tres años, con una suba de costos de más de 30% anual, desalienta la producción e incentiva a que muchos se retiren del sector, potenciado el aumento de oferta de animales para faena”, dijo. “El problema es que esta acción cortoplacista del Gobierno nacional –de sobreofertar el mercado interno para que no suba el precio- la vamos a pagar en el mediano y largo plazo todos los argentinos, con una reducción de stock de vacunos y luego con un acomodamiento inevitable de los precios”,advirtió.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Cada vez más fuerte los rumores sobre una baja en las retenciones de la carne

El Gobierno podría rebajar las retenciones a exportaciones de carne vacuna en 5 puntos, cuando hoy están en un 15%, y aplicar reintegros a las ventas al exterior

 Las medidas, se especulaba en el ámbito de la industria frigorífica exportadora, sería anunciada en los próximos días luego de que en la última reunión con el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, los empresarios recibieron indicios en ese sentido.
En 2012, las exportaciones cárnicas fueron de u$s 1.190 millones, lo cual significó unos u$s 180 millones por retenciones para el Gobierno.

Mientras que los antecedentes en este tipo de medidas se remontan a abril de 2012, cuando el Estado bajó del 15% al 5% las retenciones para los productos bovinos termoprocesados para evitar que el grupo brasileño JBS-Swift cerrara una planta que tenía en Venado Tuerto, Santa Fe, que finalmente igual cerró.

En 2005, la Argentina era el tercer exportador de carne del mundo, con 771.000 toneladas, pero siete años más tarde, en 2012, con 183.000 toneladas, pasó al puesto número 11 y las exportaciones se redujeron el 75%.
José Fantini, secretario general de la Federación del Personal de la Industria de la Carne, dijo que bajar las retenciones es una "deuda pendiente del Gobierno" y recordó que la presidente Cristina de Kirchner se comprometió "hace un año y medio a abordarlas".

El especialista Ignacio Iriarte resaltó que en este contexto la producción mundial de carne vacuna está estancada desde hace cinco años, frente a la aviar y porcina, que no cesan de crecer.

La Argentina no es una excepción, y para el analista existen varios factores que se complementan para que no crezca la producción. Uno de ellos es la competencia del uso del suelo "por parte de la agricultura, fenómeno que no se da sólo en nuestro país".
"También por la valorización general de la tierra en el mundo, que vuelve imposible honrar con rentas derivadas de la ganadería tierras que valen entre u$s 15.000 y u$s 30.000 por hectárea", indicó.



Mientras que sumó el avance de la urbanización como ocurre en China y hasta las tierras tomadas a la ganadería para hacer autopistas en ese país y en Estados Unidos.

El encarecimiento de los precios de los alimentos balanceados, que "llegan hasta los u$s 400 por tonelada en China y Europa, alimentos formulados con granos y pellets importados.
También incide en el estancamiento de la producción ganadera el envejecimiento de los ganaderos norteamericanos y europeos, la falta de escala, el retiro de los subsidios a la actividad en algunos países, por el clima extremo y la progresiva liberalización del comercio internacional, que amenaza a las producciones ganaderas más protegidas.

"Es importante el encarecimiento incesante de los costos ganaderos por encima de cualquier índice de inflación que se tome y la competencia de otro tipo de carnes, las llamadas ganaderías sin suelo, como la porcina o aviar, que convierten mucho mejor el grano en carne, y que casi no requieren espacio", sostuvo Iriarte.

martes, 30 de julio de 2013

Ganadería: cómo reducir el impacto del clima adverso

Recomendaciones técnicas para armar dietas sencillas y nutritivas a base de granos de cereal, subproductos de agroindustria y fuentes ricas en fibra para bovinos de carne y leche.

 El clima es variable. Los excesos y déficit hídricos exigen que los productores sean flexibles con sus decisiones y se adapten a los cambios para, a pesar de los imprevistos, llevar adelante su empresa ganadera. Para Aníbal Fernández Mayer, nutricionista del INTA Bordenave –Buenos Aires–, existen varias alternativas que permiten amortiguar el impacto del clima adverso.  En el caso de que los no puedan trasladar a los animales a sitios seguros, el especialista recomendó “aplicar dietas sencillas a base de granos de cereal, subproductos de agroindustria y fuentes ricas en fibra disponibles en la región pampeana y extra-pampeana”. En esta línea, Fernández Mayer destacó el aporte energético del maíz, el sorgo, la cebada, el trigo y la avena y su implementación en situaciones extremas. Además, recordó que, excepto con el grano de sorgo, se deben suministrar molidos y siempre con un previo y buen acostumbramiento del rumen.  En cuanto a los afrechillos de trigo, maíz y arroz, el técnico los consideró “verdaderos suplementos energético-proteicos” para bovinos para carne y leche, especialmente para vacas de cría en producción, terneros de destete y novillos. Aunque cuentan con algunas desventajas: el de maíz tiene baja disponibilidad en el mercado y el de arroz se enrancia fácilmente debido a su alto contenido de grasa. “El método antioxidante más efectivo es el tratamiento con calor, inmediatamente después del molinado”, recomendó el especialista.  Entre los suplementos proteicos se destaca el pellet o harina de girasol por su alto contenido de proteína bruta (30 al 34%) y una digestibilidad que varía entre el 70 y 75%. “Es muy adecuado para alimentar desde vacas lecheras hasta animales en crecimiento y terminación”, explicó el técnico de Bordenave. Para garantizar altas producciones de carne o leche, recomendó “agregar algún grano de cereal para aportar la energía que carece, sales minerales y una fuente fibrosa apropiada”.  Por su parte, la raicilla o pellet de cebada tipo A es considerado uno de los mejores alimentos balanceados naturales para cualquier categoría de animal. Sólo requiere el agregado de sales vitamínico-minerales y una baja proporción de granos de cereal, para el caso de vacas lecheras de alta producción o para terminar animales. El poroto de soja cruda o sojilla es otra alternativa con alto contenido proteico y energético, además de grasa y minerales. Siempre y cuando se lo acompañe con granos de cereal para mejorar el nivel energético de la dieta, es apto para todas las categorías de animales.  Cada región del país se caracteriza por tener una gama muy amplia de suplementos proteicos que promueven excelentes resultados sobre la producción de carne o leche como la harina de soja, de maní, copos de sorgo, semilla y harina de algodón. “En todos los casos, es necesario ajustar los aportes de acuerdo al tipo de animal que se destina y agregar fuentes energéticas como los granos de cereal”, aseguró. En cuanto a la elección de la fuente fibrosa, Mayer subrayó que frente a situaciones climáticas adversas se puede utilizar desde rollos de buena a mala calidad, hasta pastos naturales o rastrojos de cosecha, ya que “permiten obtener excelentes resultados en producción de carne”.  “Los forrajes conservados de baja calidad son económicos y sólo aportan fibra, lo que promueve una mayor masticación y salivación. Esto, a su vez, reduce la acidez y la consecuente pérdida de producción”, indicó.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Advierten que comer carne “jugosa” puede ser riesgoso

Una nutricionista asegura que cuando la carne roja se consume poco cocida, y queda a la vista un color rosado, se pueden incorporar bacterias como la escherichia coli y la salmonella. Claves para encontrar el punto justo.


La carne es un ingrediente importante en nuestra dieta. Aporta hierro, proteínas de alto valor biológico, vitaminas D, B1, B2, ácido fólico y B12, todos nutrientes esenciales para lograr el correcto crecimiento físico e intelectual.

Además, necesitamos su aporte para mantener las defensas altas y una formación óptima de las células sanguíneas. Sin embargo, su ingesta puede llegar a ser perjudicial si la consumimos cruda, ya sea total o parcialmente. según indica un artículo publicado en entremujeres.com.

Cuando la carne se come con sangre, o bien de color rosado, se estará corriendo el riesgo de ingerir microorganismos vivos. En Argentina, las enfermedades más comunes trasmitidas por alimentos son debido a bacterias, como salmonella, escherichia coli, clostridium botulinum, etc. Todas ellas son sensibles al calor y mueren con la correcta cocción de los alimentos.

Cocinar a conciencia

La única manera de asegurarse la inocuidad es la correcta cocción: a 80°C en el centro, mínimo durante 10 minutos. En casa, como se dificulta andar midiendo temperaturas con termómetros especiales, la manera más efectiva de corroborarlo es la visual.

¿Qué tenemos que mirar? A los 80ºC el pigmento de la carne (hemoglobina, que es la sangre del animal) se desnaturaliza y pasa a convertirse en un color grisáceo. El jugo queda formando parte de la carne y no hay presencia de sangre en el plato.

Si la cocción es realizada con “calor seco”, como los casos del horno, la parrilla o la fritura, se superarán los 100ºC, por lo que se deshidrata el exterior de la pieza y se forma una costra de color marrón, con un gusto sabroso y característico. En cambio, si se cocina en ebullición o al microondas, la superficie no podrá deshidratarse y se obtendrá un color parejo en toda la pieza.

Cualquiera sea el método de cocción, la “técnica visual” es la misma: observar que el centro de la carne quede grisáceo.

jueves, 28 de marzo de 2013

Flexibilidad: clave ante la tormenta ganadera

La suba de costos complica los sistemas de carne y leche. Los expertos aconsejan un diseño del negocio ágil y alta eficiencia en cada proceso.
Los productores argentinos de carne y leche son expertos en la adaptación de estrategias según el contexto. Cada zona y cada campaña tiene sus particularidades y secretos de acuerdo a la variación de precios, costos y clima, pero hay una tendencia que se mantiene hace varios años y se hace cada vez más necesaria: la sintonía fina en la producción de forraje. Por eso, y más allá de la coyuntura, lograr la mejor interacción del suelo, el agua y las semillas dejó de ser un objetivo exclusivo de los agrónomos en los cultivos agrícolas, para convertirse también en una obsesión de ganaderos y tamberos de punta.
Hugo Quattrochi, asesor de tambos líderes de la zona de Tandil, en el centro de la provincia de Buenos Aires, dice que aunque cambien las estrategias y los riesgos que cada uno está dispuesto a asumir, el objetivo de las empresas del sector sigue siendo producir la máxima cantidad de forraje y combinarla con concentrados para transformarla en leche.
“Para esto, en los próximos años, el foco estará en diseñar rotaciones y usar la mejor tecnología de insumos disponible”, explica en diálogo con Clarín Rural.
Y agrega: “El diseño de rotaciones forrajeras de alta productividad, que combinen especies anuales para pastoreo y silaje, seguirá atrayendo el interés de los sistemas productivos, pero desde una perspectiva en la cual la sustentabilidad ambiental y sus consecuencias sobre el suelo no sean negociables”.
El diseño de rotaciones obliga a los tamberos a sacar la cabeza de la sala de ordeñe y caminar sus campos. El análisis de suelos y la clasificación de ambientes son hoy necesidades básicas. “Tuvimos que especializar las rotaciones forrajeras según ambientes y hacer sintonía mucho más fina en la agricultura forrajera. Destinar los recursos a los ambientes en los que se dan mejor, repensar cómo enfrentaríamos los períodos de déficit, pensar qué rotación iba a dar las reservas suficientes para un tambo de dos vacas por hectárea y cuál permitiría pasar un verano seco en un tambo en el que el objetivo es sacar entre 25 y 27 litros por vaca y por día según cuánto valga el grano y cuánto valga la leche”, resume Quattrochi desde un lote de alfalfa al pie de las sierras.
Marcelo Acosta, productor ganadero de la localidad de General Pirán, en el este de Buenos Aires, coincide con Quattrochi y dice que hay que hacer un balance forrajero para conocer realmente la carga que puede recibir el campo.
“Primero debe conocerse bien el suelo, ponerle la pastura que necesita y la nutrición que necesita -la fertilización- para que pueda expresar su máximo potencial”, dice. Acosta considera que la base pastoril es la clave en los sistemas ganaderos, “porque el pasto sigue siendo lo más barato que tenemos para producir carne, más allá de la necesidad de suplementar y tener reservas a mano”.
Por su parte, Quattrochi dice que durante los últimos años, junto a los productores a los que asesora en Tandil, probó alfalfas de grupos más largos, nuevos maíces, caracterizó los suelos y también reunió información sobre el almacenamiento de agua en cada sector, entre otros datos fundamentales para repensar la estrategia de producción de forraje en función de la variabilidad climática y la evolución de los sistemas.
Luego, aclaró que en cuanto al aprovechamiento del forraje, que es el otro factor clave de la intensificación productiva, no hay con qué darle a un buen diseño global del sistema. Se debe encontrar la carga adecuada en función de los objetivos de producción, el tipo de vaca y la rotación justa. “Definiciones como carga comparativa, distribución de la demanda y planificación de déficit y excedentes estacionales, entre otras, serán el punto de partida imprescindible para luego aplicar con éxito cualquier tecnología de procesos relativa al aprovechamiento de forraje por pastoreo directo o reservas”.
En este sentido, Acosta dice que él aún ve muchos campos en su zona que no están desarrollados, y que los productores deberían focalizarse en ese aspecto antes de pensar en la suplementación. “Es clave ir proyectando hacia adelante cuánto se va a sembrar y cómo se va a sembrar. La semilla tiene que estar un mes antes en el campo y debe ser enviada a analizar. Además, ahora ya tiene que estar decidido qué lotes se van a quemar en el invierno para no mantener pasturas que se pueden volver tóxicas y, también, con qué lotes se van a hacer reservas”, afirma. Luego, remarca la importancia de planear una interacción de cultivos que evite la propagación de malezas. “Yo, por ejemplo, después de tener festuca en un lote hago un maíz RR y me ahorro muchos problemas”.
Al momento de decidir la composición de las dietas en años con algún tipo de déficit, Quattrochi brinda algunas recomendaciones. “El primer ajuste es variar la proporción forraje/concentrados en los rodeos de baja producción tratando que los rodeos de alta producción mantengan buenos picos. Si se nos pide seguir ajustando, cambiamos la calidad de los concentrados en los rodeos de baja producción. Después, cambiamos la calidad de los concentrados para todos los rodeos manteniendo la cantidad y, por último, si es necesario, cambiamos la cantidad en los rodeos de alta producción. Si logramos malos picos de producción en las vacas de parición de otoño estamos hipotecando la producción de todo el año”, explica.
La receta está clara. Si se conoce el ambiente y se hacen las rotaciones adecuadas, ni la variabilidad del clima ni la volatilidad de los precios debería provocar grandes volantazos en la estrategia de las empresas. La producción de carne y leche es, hoy más que nunca, una actividad agrícola.

Fuente: Clarín Rural