Precauciones que, productores y consumidores, deben tener en cuenta para prevenir la enfermedad.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa)
reiteró algunas recomendaciones útiles para prevenir la triquinosis como
no ingerir carne cruda, chacinados, embutidos o salazones sin el
control sanitario adecuado.
Asimismo, a quienes realizan faena
domiciliaria de cerdos para el autoconsumo, el Organismo recomienda
enviar una muestra de músculo (preferentemente entraña, si no
intercostales o lengua) del animal faenado al laboratorio más próximo
para ser analizada por una técnica denominada Digestión Artificial que
detecta la presencia de larvas de Trichinella spp. Esta simple acción,
cuya duración es mínima contribuye a prevenir la enfermedad.
Para conocer dónde se encuentra el laboratorio más cercano puede dirigirse al Municipio o contactar a un veterinario.
Tener en cuenta que la salazón y el ahumado no son suficientes para matar las larvas del parásito.
Asimismo
se recomienda no comprar ni consumir productos de origen desconocido, o
sea, que hayan sido certificados por el Senasa u otros organismos
provinciales o municipales.
La triquinosis es una enfermedad
producida por un parásito conocido como Trichinella spiralis. Es una
zoonosis asociada, principalmente, al consumo de carne de cerdo o de
jabalí cruda o mal cocida.
Los cerdos pueden contraer la
enfermedad cuando son criados en malas condiciones de higiene, con
roedores y alimentados con basura o restos de alimentos no adecuados.
Los cerdos parasitados no tienen síntomas y tampoco se alteran las
características de su carne.
No existen vacunas ni tratamientos
para realizar en el animal vivo, por lo tanto las medidas de prevención
consisten en el cuidado de la higiene durante la crianza y,
fundamentalmente, en el control de la carne previo al consumo.
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jueves, 31 de octubre de 2013
martes, 24 de septiembre de 2013
Recomendaciones para la restauración de bosques quemados
Restaurar los bosques nativos afectados por el fuego, es facilitar los procesos ecosistemicos que recuperan la estructura y funcionalidad de los sitios dañados. Restaurar es mucho más que reforestar.
Por Marcela LEDESMA
Toda la info AQUI
Por Marcela LEDESMA
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miércoles, 26 de junio de 2013
Granos: cómo evitar pérdidas al almacenarlos
Temperatura y humedad, dos factores clave en el manejo de la poscosecha y en su conservación. Recomendaciones de los técnicos del INTA Precop frente a una cosecha récord.
La cosecha 2012/2013 de soja y de maíz en la Argentina tendrá “volúmenes récord” debido a los buenos rendimientos esperados –51,3 millones de toneladas para la soja y 25,7 para el maíz–. Así lo aseguró el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación en un informe. Para evitar que un porcentaje significativo de esta producción se pierda, los técnicos del INTA Precop recomiendan controlar la humedad y la temperatura de los granos a conservar. De acuerdo con Diego de la Torre –especialista en poscosecha del INTA– la clave está en atender a la “temperatura y humedad” de los granos. “Todos los procesos biológicos regulan su velocidad en línea a estos factores”. En esta línea, consideró “fundamental” mantener la temperatura del granel “lo más baja posible” para retrasar –no detener– el deterioro causado por los hongos, carcomas, gorgojos y demás insectos plaga. “Esto nos da tiempo para secar o acondicionar el grano, antes de que el daño sea mayor e irreversible”. Para detener el avance de los enemigos de los granos, de la Torre destacó la importancia de mantener una temperatura inferior a los 17°C. “Si bien los insectos no mueren, entran en un letargo en el que no se alimentan ni se reproducen”, aclaró. La humedad es un factor limitante tanto para asegurar la calidad como para determinar el tiempo de almacenamiento. Será fundamental conocer el porcentaje que contiene cada grano –los parámetros óptimos son 14,5% para maíz, 13% en soja y 15% en sorgo–. Una vez que el grano se encuentre seco y almacenado, airear o refrigerar los granos servirá para optimizar su calidad, evitar pérdidas y mejorar el guardado. De la Torre aclaró que el grano húmedo debe airearse casi de manera permanente, su manejo con esta tecnología requiere grandes caudales de aire: aireación reforzada de 0,1 metros cúbicos por minuto y por tonelada. “La aireación es primordial para bajar la temperatura de los granos –inferior a los 17°C– y uniformizarla para evitar migración y condensación de humedad”, aclaró. Para conocer el sistema de ventilación acorde las diferentes estructuras de almacenamiento, tipos de granos y condiciones de almacenamiento, De la Torre recomendó acceder a la aplicación online desarrollada por el INTA –el AireAr–. Una vez enfriado el grano, el especialista recomendó “sellar las bocas de los ventiladores para evitar la circulación de aire por convección y la entrada de insectos”. La baja conductividad térmica del grano permitirá mantener la masa de grano fría durante un tiempo prolongado aun cuando la temperatura ambiental exterior aumente.
La cosecha 2012/2013 de soja y de maíz en la Argentina tendrá “volúmenes récord” debido a los buenos rendimientos esperados –51,3 millones de toneladas para la soja y 25,7 para el maíz–. Así lo aseguró el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación en un informe. Para evitar que un porcentaje significativo de esta producción se pierda, los técnicos del INTA Precop recomiendan controlar la humedad y la temperatura de los granos a conservar. De acuerdo con Diego de la Torre –especialista en poscosecha del INTA– la clave está en atender a la “temperatura y humedad” de los granos. “Todos los procesos biológicos regulan su velocidad en línea a estos factores”. En esta línea, consideró “fundamental” mantener la temperatura del granel “lo más baja posible” para retrasar –no detener– el deterioro causado por los hongos, carcomas, gorgojos y demás insectos plaga. “Esto nos da tiempo para secar o acondicionar el grano, antes de que el daño sea mayor e irreversible”. Para detener el avance de los enemigos de los granos, de la Torre destacó la importancia de mantener una temperatura inferior a los 17°C. “Si bien los insectos no mueren, entran en un letargo en el que no se alimentan ni se reproducen”, aclaró. La humedad es un factor limitante tanto para asegurar la calidad como para determinar el tiempo de almacenamiento. Será fundamental conocer el porcentaje que contiene cada grano –los parámetros óptimos son 14,5% para maíz, 13% en soja y 15% en sorgo–. Una vez que el grano se encuentre seco y almacenado, airear o refrigerar los granos servirá para optimizar su calidad, evitar pérdidas y mejorar el guardado. De la Torre aclaró que el grano húmedo debe airearse casi de manera permanente, su manejo con esta tecnología requiere grandes caudales de aire: aireación reforzada de 0,1 metros cúbicos por minuto y por tonelada. “La aireación es primordial para bajar la temperatura de los granos –inferior a los 17°C– y uniformizarla para evitar migración y condensación de humedad”, aclaró. Para conocer el sistema de ventilación acorde las diferentes estructuras de almacenamiento, tipos de granos y condiciones de almacenamiento, De la Torre recomendó acceder a la aplicación online desarrollada por el INTA –el AireAr–. Una vez enfriado el grano, el especialista recomendó “sellar las bocas de los ventiladores para evitar la circulación de aire por convección y la entrada de insectos”. La baja conductividad térmica del grano permitirá mantener la masa de grano fría durante un tiempo prolongado aun cuando la temperatura ambiental exterior aumente.
jueves, 23 de mayo de 2013
Granos: cómo evitar pérdidas al almacenarlos
Temperatura y humedad, dos factores clave en el manejo de la poscosecha y en su conservación. Recomendaciones de los técnicos del INTA Precop frente a una cosecha récord.
La cosecha 2012/2013 de soja y de maíz en la Argentina tendrá “volúmenes récord” debido a los buenos rendimientos esperados –51,3 millones de toneladas para la soja y 25,7 para el maíz–. Así lo aseguró el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación en un informe. Para evitar que un porcentaje significativo de esta producción se pierda, los técnicos del INTA Precop recomiendan controlar la humedad y la temperatura de los granos a conservar.
De acuerdo con Diego de la Torre –especialista en poscosecha del INTA– la clave está en atender a la “temperatura y humedad” de los granos. “Todos los procesos biológicos regulan su velocidad en línea a estos factores”.
En esta línea, consideró “fundamental” mantener la temperatura del granel “lo más baja posible” para retrasar –no detener– el deterioro causado por los hongos, carcomas, gorgojos y demás insectos plaga. “Esto nos da tiempo para secar o acondicionar el grano, antes de que el daño sea mayor e irreversible”.
Para detener el avance de los enemigos de los granos, de la Torre destacó la importancia de mantener una temperatura inferior a los 17°C. “Si bien los insectos no mueren, entran en un letargo en el que no se alimentan ni se reproducen”, aclaró.
La humedad es un factor limitante tanto para asegurar la calidad como para determinar el tiempo de almacenamiento. Será fundamental conocer el porcentaje que contiene cada grano –los parámetros óptimos son 14,5% para maíz, 13% en soja y 15% en sorgo–.
Una vez que el grano se encuentre seco y almacenado, airear o refrigerar los granos servirá para optimizar su calidad, evitar pérdidas y mejorar el guardado. De la Torre aclaró que el grano húmedo debe airearse casi de manera permanente, su manejo con esta tecnología requiere grandes caudales de aire: aireación reforzada de 0,1 metros cúbicos por minuto y por tonelada.
“La aireación es primordial para bajar la temperatura de los granos –inferior a los 17°C– y uniformizarla para evitar migración y condensación de humedad”, aclaró. Para conocer el sistema de ventilación acorde las diferentes estructuras de almacenamiento, tipos de granos y condiciones de almacenamiento, De la Torre recomendó acceder a la aplicación online desarrollada por el INTA –el AireAr–.
Una vez enfriado el grano, el especialista recomendó “sellar las bocas de los ventiladores para evitar la circulación de aire por convección y la entrada de insectos”. La baja conductividad térmica del grano permitirá mantener la masa de grano fría durante un tiempo prolongado aun cuando la temperatura ambiental exterior aumente.
La cosecha 2012/2013 de soja y de maíz en la Argentina tendrá “volúmenes récord” debido a los buenos rendimientos esperados –51,3 millones de toneladas para la soja y 25,7 para el maíz–. Así lo aseguró el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación en un informe. Para evitar que un porcentaje significativo de esta producción se pierda, los técnicos del INTA Precop recomiendan controlar la humedad y la temperatura de los granos a conservar.
De acuerdo con Diego de la Torre –especialista en poscosecha del INTA– la clave está en atender a la “temperatura y humedad” de los granos. “Todos los procesos biológicos regulan su velocidad en línea a estos factores”.
En esta línea, consideró “fundamental” mantener la temperatura del granel “lo más baja posible” para retrasar –no detener– el deterioro causado por los hongos, carcomas, gorgojos y demás insectos plaga. “Esto nos da tiempo para secar o acondicionar el grano, antes de que el daño sea mayor e irreversible”.
Para detener el avance de los enemigos de los granos, de la Torre destacó la importancia de mantener una temperatura inferior a los 17°C. “Si bien los insectos no mueren, entran en un letargo en el que no se alimentan ni se reproducen”, aclaró.
La humedad es un factor limitante tanto para asegurar la calidad como para determinar el tiempo de almacenamiento. Será fundamental conocer el porcentaje que contiene cada grano –los parámetros óptimos son 14,5% para maíz, 13% en soja y 15% en sorgo–.
Una vez que el grano se encuentre seco y almacenado, airear o refrigerar los granos servirá para optimizar su calidad, evitar pérdidas y mejorar el guardado. De la Torre aclaró que el grano húmedo debe airearse casi de manera permanente, su manejo con esta tecnología requiere grandes caudales de aire: aireación reforzada de 0,1 metros cúbicos por minuto y por tonelada.
“La aireación es primordial para bajar la temperatura de los granos –inferior a los 17°C– y uniformizarla para evitar migración y condensación de humedad”, aclaró. Para conocer el sistema de ventilación acorde las diferentes estructuras de almacenamiento, tipos de granos y condiciones de almacenamiento, De la Torre recomendó acceder a la aplicación online desarrollada por el INTA –el AireAr–.
Una vez enfriado el grano, el especialista recomendó “sellar las bocas de los ventiladores para evitar la circulación de aire por convección y la entrada de insectos”. La baja conductividad térmica del grano permitirá mantener la masa de grano fría durante un tiempo prolongado aun cuando la temperatura ambiental exterior aumente.
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