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lunes, 26 de agosto de 2013

En ocho regiones agrícolas se alquilarán menos campos

El norte de Córdoba figura entre las zonas que sufrirán una merma en la superficie ocupada por terceros, según el sistema de encuestas del movimiento Crea.


En ocho regiones agrícolas del país decrecerá la superficie de campos arrendados –con una variación promedio del seis por ciento–, en tanto que en otras cinco regiones, la superficie alquilada se incrementará en un promedio del nueve por ciento, de acuerdo con un relevamiento del movimiento Crea, integrado por productores agropecuarios.
Las regiones en las que se reduce la superficie arrendada son: norte y sudeste de Buenos Aires; litoral sur; Córdoba norte, oeste y sudoeste, oeste arenoso y centro. En tanto, se releva un aumento en el NOA; en el sur, centro y norte de Santa Fe; y en la zona mar y sierras de Buenos Aires. En el balance general, el 38 por ciento de las empresas mantiene la superficie arrendada, mientras que 35 por ciento la aumentará y un número similar la recortará.
La encuesta también revela que el valor de los arrendamientos en la nueva campaña 2013/2014 registra en promedio una reducción de cinco por ciento en quintales de soja por hectárea en relación con la campana 2012/2013. A su vez, la proporción de superficie con acuerdos variables evidencia un aumento del 21 al 29 por ciento de los casos.
Con una nueva evaluación entre el 10 de julio y el 2 de agosto pasados, el Sistema de Encuestas Agropecuarias Crea tuvo en cuenta 570 respuestas entre miembros y asesores en 188 grupos. El 84 por ciento de los encuestados manifestó que la situación económica del país es peor que hace un año; y dentro de un año “será peor que la actual” para el 68 por ciento de la muestra. El 62 por ciento indicó que la situación económico-financiera de las empresas es peor que hace un año; el 46 por ciento espera un deterioro para 2014; mientras que el 40 por ciento remarca una situación sin cambios.
En comparación con los resultados obtenidos en marzo (índice base noviembre 2012 = 100), las perspectivas sobre la situación económica y financiera de la empresa para el próximo año se mantienen estables, mientras que las expectativas sobre la situación económica del país registran una mejora.
Respecto al momento para realizar inversiones, el 54 por ciento indica que es un mal momento para invertir, mientras que para el 24 por ciento de los encuestados la situación es indistinta. En relación con el resultado económico, se espera un deterioro tanto en agricultura como en ganadería de carne, siendo estable la perspectiva en la actividad del tambo.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Los propietarios de campos que cerraron alquileres agrícolas tempranos hicieron mucho mejor negocio: esperar fue contraproducente

Los ganadores son los que saben aprovechar las ventajas de la volatilidad.
 
Este año muchos propietarios pasaron meses negociando con los arrendatarios el valor de los arrendatarios agrícolas. Pero los hechos indican que los que cerraron temprano fueron los que mejor negocio hicieron.
En la actual coyuntura bajista pelearle un quintal más de soja al arrendatario resultó –además de desgastante– completamente perjudicial.
La estructuración de los plazos y modelos de contrato negociados este año en la región pampeana argentina son bastante variables. Puede incluir –por ejemplo– un pago inicial valorizado en soja disponible, un segundo en diciembre al valor de la soja nueva (mayo 2014) y el último en cosecha (que en algunos casos se ajusta según el rinde final obtenido).
En cualquier caso, el mejor momento para recibir la primera cuota del alquiler fue en mayo pasado, cuando la soja disponible se ubicaba en valores superiores a 330 u$s/tonelada.



En los meses de junio y el primer tramo de julio hubo repechaje: los valores de la soja disponible se ubicaron entre 220 y 230 u$s/tonelada. Pero la situación actual es completamente diferente con valores que apuntan a perforar los 300 u$s/tonelada (los dueños de campos que aún no cerraron acuerdos están por cierto en el peor de los mundos).
En lo que respecta a los pagos atados con la soja mayo 2014, hasta mediados de junio pasado hubo posibilidades de tomar en el Matba precios superiores a 300 u$s/toneladas. En la actualidad el precio previsto para la cosecha es del orden de 275 u$s/tonelada (aunque en los próximos meses quizás aparezcan oportunidades para capturar precios superiores a esa cifra).
En definitiva: los propietarios que este año aceptaron readecuar los contratos de arrendamientos –con bajas en qq/ha de soja o mayores plazos– con un cobro temprano de la/s primera/s cuota/s del alquiler están este año mucho mejor posicionados que aquellos que se quedaron hasta último momento rematando el campo al mejor postor.

Maíz, Se las ve negras

Suben los costos para producir maíz en campos arrendados, mientras bajan los precios del grano


La pronunciada caída de los precios del maíz a cosecha ajustó fuerte los márgenes, de por sí castigados por la suba de costos de producción y la inflexibilidad descendente de alquileres, indicó ayer el analista Guillermo Rossi, de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El panorama declinante de los mercados externos plantea fuertes interrogantes de cara al comienzo de los trabajos de implantación de maíz en la Argentina, lo que se producirá en primavera. "En el nuevo contexto, la viabilidad del cultivo de maíz en campos alquilados se redujo en forma notable, aunque conserva su atractivo para quienes producen en campo propio, fundamentalmente por cuestiones de sustentabilidad o diversificación", sostuvo el especialista.
Al realizar su análisis semanal de la evolución de commodities, Rossi explicó que los forwards de maíz con entrega en abril de 2014 fluctúan entre u$s 150 y u$s 155 por tonelada, con una caída superior al 20% respecto del año pasado.
"En parte por ello, la comercialización de maíz se encuentra mucho más atrasada. A principios de agosto de 2012, los exportadores ya habían adquirido más de 1,5 millón de toneladas, mientras que este año no hay prácticamente negocios. De hecho, todavía no comenzó la emisión de ROE Verde por 365 días para la 2013-2014", aclaró.
Los valores FOB para embarque en abril o mayo se encuentran en torno a u$s 200 la tonelada, con una prima positiva sobre el mercado de Chicago. "Esta última se ha fortalecido en las últimas semanas, reflejando los temores que generan las condiciones adversas para la siembra. Aquella cifra implica el pago de u$s 40 la tonelada en concepto de retenciones, que sumado a costos de fobbing por u$s 11 la tonelada conducen a un FAS teórico de u$s 155 la tonelada, incluso por debajo de los valores de mercado", advirtió. Para Rossi, una eventual mejora de las primas FOB podría expandir la capacidad de pago de los exportadores y motivar un despegue en la comercialización del cereal, a precios más atractivos para el productor". Este escenario podría surgir como consecuencia de las expectativas de menor área sembrada tanto en la Argentina como en Brasil.
"Ambos países cumplieron un rol fundamental en último año, cubriendo la caída en la participación de Estados Unidos", destacó el especialista.
La exportación ya adquirió 17,8 millones de toneladas de maíz y embarcó casi 14 millones, así el ritmo de trabajos en las terminales continúa muy activo, aunque la actividad es menor que durante los primeros meses de la campaña.
En tanto, el ingreso de camiones a las terminales portuarias continúa con un promedio de unas 1.400 unidades diarias, según se desprende de los reportes que todas las mañanas publican los entregadores.
"Se estima que la industria adquirió algo más de 3,5 millones de toneladas en los primeros cinco meses del ciclo de comercialización. Con estos números, el consumo interno se proyecta cercano a 9 millones de toneladas, apoyado en el crecimiento del sector avícola", dijo.
Este último sector representa cerca del 40% del consumo interno del cereal forrajero, mientras que el resto se divide entre la actividad porcina, la ganadería a campo y la molienda húmeda y seca.

lunes, 5 de agosto de 2013

Bajan los campos

El cepo al dólar y la incertidumbre económica y política son las principales causas, según operadores del sector; la caída va de 15 a 20% respecto de fines de 2011


Por las trabas al dólar y la situación económica en general, los precios de los campos agrícolas en la Argentina bajaron en el último año y medio entre 15 y 20%. Mientras tanto, en los países vecinos los valores de la tierra se mantienen firmes. Así se desprende de un informe de la división campos de L.J. Ramos Brokers Inmobiliarios y de operadores consultados. "El mercado está operando a bajo ritmo debido a las normativas que afectan la compraventa de inmuebles. En especial, las restricciones a la operatoria con divisas, en un mercado dolarizado desde hace casi 40 años, sumado a la incertidumbre sobre la evolución política y económica del país", señala el trabajo, realizado por Juan José Madero, director de la división Campos de la inmobiliaria.
"En general, las tasaciones están 15/20 por ciento por debajo de las de fines de 2011 en la zona pampeana. En zonas marginales o extrapampeanas, la baja llega a 30 por ciento. Este descenso se debe al escenario político y económico, con escaso incentivo para producir", añade el estudio. Para el especialista, "las políticas agropecuarias desalientan la producción y la rentabilidad", lo que termina afectando el negocio.
Madero señaló que en la actualidad en la zona núcleo, región donde están los mejores campos del norte bonaerense, el sur de Santa Fe y el sudeste de Córdoba, la tierra se está tasando a precios de entre 15.000 y 16.000 dólares la hectárea. "El inversor convalida esos valores", dijo.
Los valores coinciden con los que publica Compañía Argentina de Tierras (CAT), otra operadora. En su página de Internet señala un valor promedio de US$ 16.000 la hectárea para campos de Pergamino, Rojas y Salto, en el norte bonaerense.
También Agustín de Elizalde, de la firma Elizalde, Garrahan & Cía., coincide en que los precios bajaron, y lo atribuye a las complicaciones en torno al dólar. "Se habla de un 20 por ciento abajo. Esto tiene que ver con el corralito al dólar y a que los futuros de las commodities están bajando, lo que limita la rentabilidad", señaló. En esa empresa observan precios en la zona agrícola núcleo en el rango de 15.000 dólares la hectárea. El año electoral le agrega un factor más de incertidumbre a la concreción de operaciones. "El escenario político-económico, con elecciones legislativas este año, incrementa la incertidumbre, demorando las decisiones de las partes", señalan en L.J. Ramos. Según el informe de esa inmobiliaria, la demanda se muestra "escasa y muy cautelosa". Y agrega que "las pocas operaciones que se cierran se hacen en dólares, pesos, combinación de ambas modalidades y, en muy menor medida, con pago en el exterior, predominando las operaciones de escala pequeña",
Pese a que con Cedin también se pueden comprar campos, esa alternativa no parece ser por ahora importante. "La operatoria con Cedin, si bien es factible, aún es hipotética, dado que no hay volumen de este instrumento en el mercado", remarca el informe de la inmobiliaria.
Por el lado de la oferta, no obstante, hay una incremento, en especial de campos marginales, es decir, de las zonas más alejadas de la pampa húmeda. Aunque en menor medida, también hay un aumento de la oferta de campos de aptitud agrícola o mixta (agrícola-ganadera) de la pampa húmeda.
Según la inmobiliaria, mientras en la Argentina las tasaciones de los campos caen de 15 a 20%, "como contraste los precios se mantienen firmes en los países de la región", como Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia, y en Estados Unidos. Para Madero, en el litoral de Uruguay las tierras buenas van de 10.000 a 11.000 dólares la hectárea, si bien hubo campos que se pagaron más.
En Bolivia, al norte de Santa Cruz de la Sierra los precios van de 4000 a 6000 dólares, mientras que en Paraguay los campos muy buenos pueden ir de 6500 a 10.000 dólares, según datos de otros operadores.
Pese a la situación actual en la Argentina, en el informe de L.J. Ramos hay un mensaje optimista. "Si bien la coyuntura actual dista de ser la ideal, sabemos que el mundo sigue demandando alimentos y materias primas que indefectiblemente se producen en la tierra", expresa. Añade que "la corrección de la política agropecuaria, especialmente la de intervención de los mercados, puede repercutir en un mayor interés en la inversión en la producción".