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viernes, 23 de agosto de 2013

Con ganadería intensiva, reponer nutrientes cuesta menos

Con buenos rindes, una hectárea de carne requiere 30 kg de minerales, pero una de soja demanda 250 de nutrientes que, de no reponerse, afectan la fertilidad del suelo. Este tema será eje de la Jornada de actualización ganadera.


Darle al suelo lo que es del suelo, es decir, reponer los principales nutrientes, puede costar unos 80 dólares por hectárea en sistemas ganaderos que producen mil kilogramos de carne. En cambio, cultivos agrícolas con buenos rindes, como soja y maíz, ese monto asciende hasta 550 y 740 dólares respectivamente, según determinó un estudio del INTA Venado Tuerto –Santa Fe–. Esa diferencia está determinada, sencillamente, por los animales: además de lo que aportan las pasturas en nitrógeno y materia orgánica, las vacas mediante las deposiciones ayudan a recuperar la fertilidad que se lleva la agricultura. “Si se habla de sustentabilidad en sistemas ganaderos, debería reponerse todo lo extraído en cada ciclo, manteniendo el nivel de minerales en el suelo”, expresó Martín Correa Luna, especialista del INTA Venado Tuerto, que organiza las IV Jornadas Internacionales de Actualización Ganadera para la Pampa Húmeda, junto con el Ministerio de la Producción de Santa Fe y la Universidad Nacional de Rosario, el 27 y 28 de agosto en Casilda. “Producir 1.000 kilogramos de carne por hectárea al año significa sacarle al suelo alrededor de 30 kilogramos de minerales, lo que para su reposición cuesta 80 dólares por hectárea”, explicó el especialista del INTA y comparó: “Para obtener cuatro toneladas de soja por hectárea son necesarios 250 kilogramos de minerales y para diez toneladas de maíz alrededor de 300 kilogramos. Reponer lo que se llevan ambos cultivos representan unos 550 y 740 dólares por hectárea, respectivamente”. En ese sentido, explicó el técnico, si no se reponen los nutrientes en cada ciclo, la intensificación productiva disminuye la fertilidad y la productividad de los suelos. De acuerdo con Correa Luna, mientras la vaca pastorea, no sólo extrae nutrientes sino que además los repone. Los animales obtienen del recurso forrajero todos los nutrientes necesarios para su propio mantenimiento y para la producción animal –carne, leche– y además devuelven gran parte de los minerales extraídos mediante las excretas –orina y material fecal–. Una región con elevada fertilidad en los suelos, como la pampa húmeda, permite el buen crecimiento de los pastos. “La producción ganadera depende de la conversión de forrajes en carne que hace cada animal, por eso es tan importante que el pasto sea de buena calidad”, indicó Correa Luna.

Si se habla de sustentabilidad en sistemas ganaderos, debería reponerse todo lo extraído en cada ciclo, manteniendo el nivel de minerales en el suelo. El costo que no se ve En los últimos años, la cría bovina intensiva (CBI), es decir, la integración de la producción agrícola y la intensificación de la ganadería pastoril, permitió aumentar la carga animal por hectárea y obtener mayor producción de carne de buena calidad. Para Correa Luna, el planteo es el siguiente: “A los rastrojos que dejan el maíz y la soja se suman pasturas base alfalfa. Esto permite mantener una carga de cinco vacas por hectárea de pasturas durante primavera-verano y más de una cabeza sobre los rastrojos de cosecha gruesa en otoño-invierno”. Esta intensificación permite mantener en el lote un mejor balance nutricional. “Mientras las plantas toman del suelo calcio, fósforo, potasio y sodio –entre los minerales más destacados–, el ganado, al alimentarse y recorrer el lote, devuelve una parte de lo que extrajo”, dijo Correa Luna y aclaró que en los lugares por donde pasó el animal se observa un mejor crecimiento del forraje. Para hablar con especialistas La localidad santafesina de Casilda será la sede de las IV Jornadas Internacionales de Actualización Ganadera para la Pampa Húmeda, organizadas por el INTA junto con el Ministerio de la Producción de Santa Fe y las facultades de Veterinaria y de Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario, instituciones que integran el grupo Desarrollo Ganadero Sustentable (DGS). Las jornadas, que reunirán a especialistas nacionales e internacionales, se realizarán el 27 y 28 de agosto en Casilda, Santa Fe. El objetivo será analizar los sistemas productivos y el futuro de la carne en el país y la región. Además, se realizará el primer Congreso de desarrollo ganadero sustentable. 
Más información en: http://www.jiagph.com.ar/

martes, 13 de agosto de 2013

Ganadería de pastizal, hacia el consumo responsable

¿Sabía que la supervivencia de muchas especies de aves depende de los pastizales? ¿Compraría carne certificada porque su producción preserva la biodiversidad? Con ayuda del INTA, una encuesta de Aves Argentinas se propone conocer más sobre el consumidor.


Productos que parecen similares pueden provenir de sistemas de producción con distinto impacto ambiental. ¿Cómo promover la ganadería sustentable? Para Aves Argentinas, los consumidores pueden tener un rol clave y ser parte de la solución si se diferencian los productos realizados bajo buenas prácticas. Por eso otorga un sello de calidad a establecimientos y otros operadores de la cadena comercial de carnes que siguen un protocolo para la conservación de los pastizales. El programa Carne del Pastizal, que lidera en el país Aves Argentinas y respalda la Fundación Vida Silvestre, se propone incentivar la producción de ganado bajo esquemas amigables con la biodiversidad. Cuenta con un protocolo, procedimientos, un manual de calidad, establecimientos adherentes que comercializan y operadores que faenan y elaboran para el mercado cortes de novillos criados en una producción comprometida con el cuidado del ambiente natural. Hoy el desafío es la difusión de un producto novedoso, desarrollado por esta iniciativa, que tiene sus primeros dos puntos de venta en la ciudad de Santa Fe –Santa Fe–. “Queremos promover la Carne del Pastizal entre aquellos consumidores que al momento de elegir se preguntan cómo se hizo el producto”, dijo Gustavo Marino, coordinador del Programa Pastizales de Aves Argentinas. En el mercado no hay muchos productos que pongan de relieve la calidad de su sistema de producción en cuanto a la biodiversidad. En el caso de la carne, los consumidores, en general, no cuentan con información acerca de su origen, su calidad ni de sus condiciones de producción. En este sentido, “es uno de los primeros que se promueven a nivel mundial”, aseguró. ¿Sabía que la supervivencia de muchas especies de aves depende de los pastizales? ¿Compraría carne certificada porque su producción preserva la biodiversidad? Son algunas preguntas de una breve encuesta que Aves Argentinas, con la colaboración del INTA, invita a responder para conocer mejor a los consumidores de cortes bovinos. Comúnmente se habla de conservación de la vida silvestre de manera separada de la producción. La Carne del Pastizal, en cambio, proviene de campos que mantienen el hábitat natural y tienen buenos índices productivos. En este sentido, Marino dijo: “Resume lo que proponemos como una forma de ganadería, de producir alimentos, carne concretamente, que integra la producción y la vida silvestre”. Las oportunidades y desafíos para desarrollar la ganadería de pastizal en la Argentina será uno de los temas de la Jornada de Actualización Ganadera de la Pampa Húmeda, en Casilda –Santa Fe–, los días 27 y 28 de agosto, organizadas por Desarrollo Ganadero Sustentable –DGS–, integrado por el Ministerio de la Producción de Santa Fe, la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de Rosario y el INTA Venado Tuerto.



“Queremos promover la Carne del Pastizal entre aquellos consumidores que al momento de elegir se preguntan cómo se hizo el producto”, dijo Marino. Biodiversidad y aptitud agrícola Los pastizales constituyen el bioma de mayor importancia económica para la humanidad. Sin embargo, en nuestro país “hay una pérdida de más de la mitad”, señaló Marino. Las zonas con más aptitud agrícola fueron masivamente convertidas en cultivos y quedan porcentajes mínimos de pastos naturales típicos de la pampa ondulada. “Es el bioma de la Argentina con mayor grado de antropización y eso ha hecho que una gran cantidad de especies se vean refugiadas en puntos, que llamamos Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves (AICAs), donde trabajamos con el proyecto”, agregó. Las prácticas inadecuadas de pastoreo afectan desde hace siglos la dinámica de los pastizales y, además de pérdidas económicas, deterioran la diversidad biológica. Pastos autóctonos, como el Agropiro Criollo y la Cebadilla Chaqueña, sufrieron una disminución significativa y hoy son difíciles de encontrar en la subregión de la Pampa Deprimida, en la provincia de Buenos Aires. Similar es la presión en la pampa mesopotámica, en la provincia de Entre Ríos. Por los cambios en la estructura o la disponibilidad de la vegetación autóctona, la fauna nativa ve afectado su hábitat natural y, en consecuencia, la satisfacción de sus necesidades de alimento, refugio y reproducción. Así, numerosas especies de aves –como el tordo amarillo– y algunos mamíferos –como el venado de las pampas–, se encuentran gravemente amenazadas. Cuestión de manejo En la Argentina, la ganadería se concentra principalmente en la región pampeana, que está mayormente en manos privadas. “No tenemos en este bioma la posibilidad de crear áreas protegidas, no hay tierras públicas, por lo tanto nos volcamos a trabajar en sociedad con los productores, que son los que toman las decisiones en el territorio, en una gran parte de los pastizales”, comentó Marino. Aves Argentinas, junto a productores, técnicos, instituciones y ONG, desarrolló un protocolo de manejo sustentable y certifica con el sello Carne del Pastizal a aquellas que provienen de vacunos nacidos y criados en campos bajo ese sistema. El mismo establece que el campo debe tener, como mínimo, el 50% de su superficie con pasto natural, no permite el encierre a corral o feed lot –pero sí la suplementación– y establece la condición de pastoreo en libertad. En el programa de calidad ya hay 29 establecimientos inscriptos –en las provincias de Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos–, que totalizan 89 mil hectáreas y un rodeo de 17 mil novillos. “El proyecto es parte de una iniciativa internacional que se llama Alianza del Pastizal, que integra también el trabajo de ONG y organismos gubernamentales, como el INTA y la Administración de Parques Nacionales, y es financiado por el Fondo de Medio Ambiente Mundial –GEF, por sus siglas en inglés–, a través del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento del Banco Mundial”, señaló Marino.




Las prácticas inadecuadas de pastoreo afectan desde hace siglos la dinámica de los pastizales y, además de pérdidas económicas, deterioran la diversidad biológica.