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jueves, 22 de enero de 2015

Control de Sorgo de alepo resistente a glifosato

Control de Sorgo de alepo resistente a glifosato

Evaluación de graminicidas postemergentes fop y dim en el control de Sorghum halepense resistente a glifosato para barbecho químico

SORGHUM HALEPENSE 02

La evolución de resistencia a glifosato en sorgo de Alepo en la provincia de Salta,
Argentina y luego su generalización en otras provincias del país,
representa un gran desafío
para la agricultura por la dificultad en su control y el incremento de los cos
tos de producción
(Ustarroz, 2013)
EL TRABAJO COMPLETO REALIZADO  POR Metzler M.J. y Ahumada M.  AQUI

martes, 20 de enero de 2015

Dos nuevas alertas por malezas difíciles

Dos nuevas alertas por malezas difíciles

En el primer mes del año se sumaron yuyo colorado y sorgo de Alepo, ambos con resistencia múltiple.

La campaña 2014-2015 es, sin dudas, la más complicada de los últimos años en lo que se refiere a malezas, por el avance de malezas resistentes y tolerantes a herbicidas en zonas donde ya tenían presencia y en nuevas regiones.
En este escenario, el año 2015 comenzó, lamentablemente, con dos nuevas alertas. Por un lado, se confirmó la resistencia múltiple a glifosato e inhibidores de la ALS (Imazetapir y Clorimurón) en yuyo colorado, en este caso Amaranthus hibridus (ex quitensis). El estudio estuvo a cargo de Diego Ustarroz y Pablo Belluccini, investigadores de las Estaciones de INTA Manfredi y Marcos Juárez, respectivamente, quienes trabajaron con un biotipo de Laborde, departamento Unión del sudeste cordobés.
Vale recordar que la resistencia a inhibidores de ALS y a glifosato en esta especie ya había sido reportada en 1996 y 2013, respectivamente, pero hasta el momento no en el mismo biotipo, lo que constituye así un nuevo caso de resistencia múltiple, es decir, resistencia a dos modos de acción herbicida diferentes. A nivel de campo, esto se venía viendo cada vez con mayor frecuencia y por eso se encontraba en Alerta Amarilla desde hace más de un año, pasando ahora a Alerta Roja, luego de los estudios mencionados.
collage alerta amaranthus quitensis
Por otra parte, en el departamento Río Primero, del centro-norte cordobés, se detectó un biotipo de sorgo de Alepo resistente a glifosato con sospechas de presentar también resistencia a graminicidas del grupo de los inhibidores de ACCasa, en este caso específico a un herbicida “FOP” (dentro de los ACCasa se encuentran los grupos FOP, DIM y DEN). Debido a esto, el especialista Diego Ustarroz se encuentra realizando estudios que permitan confirmar o descartar la sospecha.
Se trata, entonces, de una Alerta Amarilla por resistencia múltiple a glifosato y ACCasa. La resistencia a glifosato en sorgo de Alepo es bien conocida y existen biotipos dispersos en una gran región de nuestro país, pero hasta el momento se controlaban con ese grupo de graminicidas.
Mas aún, son los graminicidas postemergentes más utilizados a nivel nacional luego de la aparición de gramíneas resistentes, dentro de las cuales se encuentra el sorgo de Alepo. “Perder estas herramientas es de suma gravedad, porque es uno de los dos grupos de herbicidas selectivos en soja para el control de gramíneas resistentes a glifosato, quedando solamente los inhibidores de ALS, siendo estos lo que cuentan con mayor número de resistencias a nivel mundial, por lo que no puede abusarse de su uso”, señaló el ingeniero Pablo López Anido, director adjunto de la REM coordinada por Aapresid (Red de Conocimiento en Malezas Resistentes).
“Muy poco se ha venido haciendo en los últimos años para evitar la dispersión de los biotipos de sorgo de Alepo resistentes a glifosato; es urgente tomar medidas que eviten la dispersión de estos nuevos biotipos sospechosos que muy probablemente aparezcan también en otras zonas, debido al repetido uso de herbicidas de este grupo que se ha venido haciendo en los últimos años para controlarlos”, explicó el ingeniero Martín Marzetti, gerente de la REM de Aapresid. Al mismo tiempo, es indispensable generar y aplicar prácticas de manejo más diversas que retarden la aparición de nuevas resistencias.

martes, 13 de agosto de 2013

Manejo. Las malezas resistentes se van complejizando



Los expertos advierten la necesidad de difundir entre los productores y las empresas agropecuarias los nuevos métodos de prevención.



El Ingeniero Agrónomo Martín Marzetti, hizo incapié en la creacion de una red de alerta y recolección temprana. El objetivo que marcó como principal el especialista fue el de encontrar todos los canales necesarios para “difundir la prevención y coordinar acciones entre el sector público y el privado para avanzar en el diseño de generar diferentes protocolos con diferentes tipos de alertas y estar preparados para actuar de manera adecuada, cuando tenemos la sospecha de la existencia de una maleza resistente”.
El especialista indicó en su discurso que las malezas resistentes se fueron complejizando cada vez más y es necesario difundir entre los productores y las empresas agropecuarias los nuevos métodos de prevención. “Sobre todo porque tenemos que tener en cuenta que esta problemática no es algo pasajero sino que tiene que estar de manera permanente en la agenda del productor y del asesor agropecuario”, afirmó el Ingeniero Agrónomo Martín Marzetti.

Marzetti también reconoció que en esta temática deben prevalecer las buenas prácticas agrícolas e “ir rotando los modos de acción” y advirtió que en este aspecto todavía “queda mucho por hacer”. También destacó que es muy importante ir capacitando a los productores más jóvenes.

En el final de su conferencia en el marco del congreso de Aapresid, el especialista hizo un llamado a coordinar acciones públicas y privadas porque “nadie está capacitado para realizar esta tarea de manera solitaria y es necesario que en el tema de plagas y malezas resistentes haya participación de todas las instancias de la cadena productiva”, finalizó Marzetti.

En segunda instancia fue el Ingeniero Agrónomo Sergio Morichetti el que dispuso de la palabra y su conferencia giró específicamente sobre el caso de la maleza resistente Amaranthus Palmeris. “En Estados Unidos es una maleza que es muy complicada y fue denominada por los americanos como la Súper Maleza”. En el caso de ellos fueron los cultivos de algodón los que se vieron muy afectados por esta maleza”, expresó Morichetti.
El especialista indicó que es una planta muy tolerante al calor y a la sequía y que tiene la capacidad de aprovechar todos los recursos. Finalmente agregó, “Es una maleza muy agresiva y el productor tiene que estar muy atento porque no da mucho tiempo desde el momento de su germinación. Una vez que se instala, es muy dominante”.

Se sabe que tiene una gran variedad genética y que es muy resistente al glifosato. “La Amaranthus Palmeris tiene un rápido desarrollo de resistencia a herbicidas y ya hay indicios de resistencia múltiple”, expresó haciendo referencia sobre su estudio en la Argentina. “En nuestro país, en diferentes zonas de la provincia de Córdoba estamos haciendo análisis y diferentes estudios sobre todo en el mecanismo de resistencia que tiene la maleza y sobre todo la resistencia al glifosato”, finalizó Morichetti.

 

viernes, 15 de marzo de 2013

Malezas resistentes: llegó la hora de cambiar el sistema táctico

Diversificación de cultivos, monitoreo, controles anticipados y planificación, entre las armas para el combate.

 

 

La aparición de malezas resistentes en cada vez más lotes y el hecho de que sean tolerables a los herbicidas habla del fin de las recetas mágicas, y de que no todo se puede simplificar a una o dos herramientas para el control y manejo de los cultivos.
El regreso a las fórmulas de antaño, con la visita permanente al lote, el respeto a la diversificación y hasta la extracción manual de los primeros ejemplares rebeldes, pasan a formar parte de los consejos de los especialistas.
En un complejo en las afueras de Luján, provincia de Buenos Aires, la firma alemana Bayer reunió a cuatro malezólogos para analizar la situación en las distintas zonas productivas. Junto con la presentación del nuevo activo PercutorMa, se trazaron conclusiones sobre la aplicación de alternativas a una problemática que tiene a la provincia de Córdoba como una de las más afectadas.

Antecedentes.
Desde mediados de los ‘90, cuando comienza a utilizarse soja transgénica y siembra directa en alto porcentaje, se fue provocando un cambio en la población de las especies. “Al comienzo no se veían problemas, pero al ir modificando el medio y hacer presión selectiva con el uso del glifosato, aparecieron individuos tolerantes y especies resistentes. Estamos en una etapa en la que se complica el manejo en el sistema productivo, aunque no quiere decir que sea un problema insoluble”, comentó Juan Carlos Ponsa, del Inta Pergamino.
Su colega Juan Carlos Papa, del Inta Oliveros (Santa Fe), coincidió en que desde el uso de la soja RR se empezó a pensar que las malezas habían desaparecido y no era necesario más conocimiento, tecnología ni un técnico operando sobre esta problemática. “La realidad es que ante este grado de simplificación extrema tuvimos una respuesta clara. No se quiso ver la verdadera naturaleza del problema, que es biológico. Se trató a organismos vivos como si fueran engranajes de una máquina. Pero son dinámicos, evolucionan y se adaptan”, explicó.
El uso de un solo herbicida asociado a un solo cultivo, dentro de un modelo en el que se lo piensa como única herramienta sin integrar otras en el programa terminó generando las consecuencias a la vista.

Diversificar.
El profesional santafesino insistió en que la clave está en la diversificación de cultivos, métodos de control y manejo. “Cosas tan simples como realizar relevamientos oportunos nos permitirían contar con otros métodos de control. Cambiar las reglas de juego permite anular o al menos retrasar los procesos adaptativos de las malezas. No darnos cuenta nos hacer correr riesgos cada vez mayores”, advirtió.
En la misma línea, Luis Lanfranconi, del Inta Río Primero, puso sobre la mesa que todo proceso tecnológico “tiene pros y contras”, pero que el hecho de “casarse” con una tecnología trajo la consecuencia de las malezas resistentes.
“No es algo que se resuelve por decreto, sino con educación. Córdoba tiene uno de los problemas más serios y es una de las provincias con más malezas resistentes. En el marco de una rentabilidad que cae, con costos crecientes y tecnología más costosa, todos los actores del proceso productivo deben involucrarse en la solución”, definió.
En el noroeste argentino es donde se dan las mayores resistencias por parte de las especies. De hecho, fue en esa región donde aparecieron los primeros ejemplares de sorgo de alepo que sobrevivían a la acción del glifosato, usado como modo de acción excluyente.
Para Ignacio Olea, de la Estación Experimental Obispo Colombres (Tucumán), la mejor estrategia es “jugarle de atrás” a la maleza y atacarla en su debilidad. “Una vez emergida, ya no es fácil. El glifosato, que era la gran arma, ya no es útil por la resistencia desarrollada. Hay que anticiparse y controlarlas cuando están germinando, con herbicidas residuales”, apuntó el tucumano, llamando a aprovechar el período de barbecho, “que es cuando se inician los problemas”.
Más allá de la articulación de varios productos en un mismo modo de acción, desde las diferentes estaciones experimentales remarcan aspectos que van más allá de la mera matanza de malezas.
Volver al monitoreo. Uno de los puntos que se recalca es que el personal capacitado vuelva a intervenir en la solución de algo tan simple como el monitoreo. Durante los años en los que glifosato parecía ser la solución de todo, la palabra y la presencia del profesional abocado a las malezas pasó a un segundo plano, por no decir casi al olvido.
Si bien proponen seguir avanzando en investigaciones hacia la articulación de productos de un mismo modo de acción, en todos los casos debe enfocarse hacia distintos manejos y estrategias de control para no repetir los mismos errores. “Hay biotipos que no son satisfactoriamente controlados con la tecnología química de la que se dispone frecuentemente”, remarcaron.
El involucramiento de todos los actores de la cadena productiva alcanza también a los contratistas, que juegan un rol fundamental en evitar la contaminación de los lotes.
Muchas veces no se detienen a limpiar la máquina y van de un lote a otro transportando la semilla de la maleza resistente. Una de las variantes que se proponen desde el Inta es dejar siempre para el final el lote con mayor porcentaje de plantaciones dañinas, para que no mezcle con el resto. También se propone utilizar fardos para limpiar la máquina antes de continuar el trabajo en otros campos.
Frentes de combate. La suma de acciones para combatir las malezas es una visión que también se sostiene desde la empresa Bayer. Matías Pastore, coordinador de asistencia técnica, dijo que Percutor, el herbicida presentado por la compañía, “es una herramienta de control, pero no la única” y que deben sumarse otros elementos para lograr una más alta eficacia.
El “no hay receta” fue tajante y estuvo presente en boca de cada especialista. Insistieron en que las acciones no se pueden reducir a un lote o a una campaña en la que aparecen problemas. El manejo de las malezas requiere de una planificación, que no se termina en centrar todo en la acción de los herbicidas. “Desde 1996 a esta parte, el productor descansa más en la eficacia del producto que en su propio accionar”, reflexionó Papa, y eso es algo que tiene que cambiar.
Nuevo herbicida
Percutor. El nuevo herbicida de Bayer fue presentado ante asesores y prensa, acompañado de resultados de experiencias en el país realizadas desde Bahía Blanca hasta Salta, precisó Jorge Barrionuevo, jefe de soja en la compañía. Sergio Cepeda, coordinador de desarrollo de herbicidas, explicó que Percutor es un producto para barbecho aplicable a soja y maíz, con residualidad de 90 a 120 días, según las condiciones. Está pensado para mantener lotes limpios antes y después de la siembra, y controlar malezas como rama negra, viola, senecio, verdolaga, lamiun, bowlesia y una veintena más. Se recomiendan dosis de 30 a 45 gramos por hectárea. Ataca por las raíces y hojas, con movilidad acrópeta y basípeta.

Fuente: La Voz del Campo