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miércoles, 14 de agosto de 2013

Próximo desastre agrícola en puerta: los precios internacionales del maíz son tan bajos que aún sin retenciones es inviable en muchas zonas extra pampeanas

Combo fatal: altos costos de producción con precios deprimidos.

Primero fue el trigo. El próximo probable desastre agrícola ya tiene nombre. Se trata del maíz: el cultivo más caro con el precio esperado más bajo para el ciclo 2013/14.
Si no existiese el derecho de exportación (20% sobre el precio de exportación) el precio interno esperado del maíz para la campaña 2013/14 sería del orden de 188 u$s/tonelada. Pero el dato es que ese precio es insuficiente para que el cultivo sea viable en La Pampa, norte de Santa Fe y el NOA (donde el impacto del flete es bestial).
En el ciclo 2013/14 el maíz sólo es competitivo en el 25% de la superficie donde se puede cultivar –principalmente en zonas cercanas a los puertos o industrias–, mientras que en el resto del país la ecuación arroja resultados que no cubren los costos de producción y alquiler cuando se alcanzan los rindes promedio de cada zona, indicó un informe elaborado por el Movimiento CREA.
El trabajo consideró los rindes promedio zonales obtenidos entre 2007/08 y 2011/12, un precio a cosecha de 157.1 u$s/tonelada (ayer el contrato Maíz Abril 2014 del Matba cerró en 155.8 u$s/t) y una retribución al factor tierra basada en los arrendamientos que se están negociando este año.
En este mapa se presentan las diferencias entre el rinde necesario para cubrir los costos del maíz y el rendimiento promedio que se puede obtener en cada zona. 
Valores positivos –por ejemplo 11% en el norte y sur de Buenos Aires– indican que en esas zonas el rinde para cubrir los costos se ubica 11% por debajo del rinde promedio zonal y permite una utilidad teórica para el productor. Valores negativos –como el 71% de Salta– indican que el rinde para cubrir los costos se ubica muy por encima del rinde promedio que es posible obtener.
“Los resultados previstos son consecuencia del aumento de costos y de la disminución de los precios internacionales del maíz a partir de las expectativas de la gran cosecha estadounidense, a lo que se agrega el efecto de los derechos de exportación del 20% que tributa el maíz en la Argentina”, señala el informe.
El maíz es necesario en la rotación de cultivos agrícolas para mantener la fertilidad de los suelos con su aporte de carbono y para interrumpir el ciclo de insectos y enfermedades de la soja, entre otros efectos positivos, lo que contribuye a la sostenibilidad de la agricultura argentina.
“En la actualidad los productores quieren incluirlo en sus planteos productivos, pero chocan con los números negativos que arrojan su alto costo de implantación, la mayor incidencia del flete en un producto que redujo su valor con respecto a la campaña anterior y el bajo precio de venta”, indicó el documento del Movimiento CREA.
 
 

viernes, 9 de agosto de 2013

Soja Los costos por las nubes

La baja en los precios de la soja lleva a que los costos sean cada vez más altos. En agosto de 2013 pueden estimarse en 25,6 qq/ha, 17% por encima del costo promedio de 2012



La baja en los precios de la soja, en el disponible y en las cotizaciones futuras lleva a que los costos (medidos en quintales por hectárea) sean cada vez más altos. En agosto de 2013 pueden estimarse en 25,6 qq/ha, 17% por encima del costo promedio de 2012.
La cuenta incluye los costos de implantación y protección del cultivo, los costos de cosecha y comercialización (con flete a puerto de 280 km), los costos de estructura y los impuestos fijos (inmobiliario, tasa vial e impuesto sobre Bienes Personales).
Para planteos representativos evaluados habitualmente por Márgenes Agropecuarios, con proyecciones bajistas para los precios de la soja a mayo/14, los costos expresados en quintales seguirán en alza, en el orden de 28 qq/ha.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Maíz, Se las ve negras

Suben los costos para producir maíz en campos arrendados, mientras bajan los precios del grano


La pronunciada caída de los precios del maíz a cosecha ajustó fuerte los márgenes, de por sí castigados por la suba de costos de producción y la inflexibilidad descendente de alquileres, indicó ayer el analista Guillermo Rossi, de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El panorama declinante de los mercados externos plantea fuertes interrogantes de cara al comienzo de los trabajos de implantación de maíz en la Argentina, lo que se producirá en primavera. "En el nuevo contexto, la viabilidad del cultivo de maíz en campos alquilados se redujo en forma notable, aunque conserva su atractivo para quienes producen en campo propio, fundamentalmente por cuestiones de sustentabilidad o diversificación", sostuvo el especialista.
Al realizar su análisis semanal de la evolución de commodities, Rossi explicó que los forwards de maíz con entrega en abril de 2014 fluctúan entre u$s 150 y u$s 155 por tonelada, con una caída superior al 20% respecto del año pasado.
"En parte por ello, la comercialización de maíz se encuentra mucho más atrasada. A principios de agosto de 2012, los exportadores ya habían adquirido más de 1,5 millón de toneladas, mientras que este año no hay prácticamente negocios. De hecho, todavía no comenzó la emisión de ROE Verde por 365 días para la 2013-2014", aclaró.
Los valores FOB para embarque en abril o mayo se encuentran en torno a u$s 200 la tonelada, con una prima positiva sobre el mercado de Chicago. "Esta última se ha fortalecido en las últimas semanas, reflejando los temores que generan las condiciones adversas para la siembra. Aquella cifra implica el pago de u$s 40 la tonelada en concepto de retenciones, que sumado a costos de fobbing por u$s 11 la tonelada conducen a un FAS teórico de u$s 155 la tonelada, incluso por debajo de los valores de mercado", advirtió. Para Rossi, una eventual mejora de las primas FOB podría expandir la capacidad de pago de los exportadores y motivar un despegue en la comercialización del cereal, a precios más atractivos para el productor". Este escenario podría surgir como consecuencia de las expectativas de menor área sembrada tanto en la Argentina como en Brasil.
"Ambos países cumplieron un rol fundamental en último año, cubriendo la caída en la participación de Estados Unidos", destacó el especialista.
La exportación ya adquirió 17,8 millones de toneladas de maíz y embarcó casi 14 millones, así el ritmo de trabajos en las terminales continúa muy activo, aunque la actividad es menor que durante los primeros meses de la campaña.
En tanto, el ingreso de camiones a las terminales portuarias continúa con un promedio de unas 1.400 unidades diarias, según se desprende de los reportes que todas las mañanas publican los entregadores.
"Se estima que la industria adquirió algo más de 3,5 millones de toneladas en los primeros cinco meses del ciclo de comercialización. Con estos números, el consumo interno se proyecta cercano a 9 millones de toneladas, apoyado en el crecimiento del sector avícola", dijo.
Este último sector representa cerca del 40% del consumo interno del cereal forrajero, mientras que el resto se divide entre la actividad porcina, la ganadería a campo y la molienda húmeda y seca.

lunes, 8 de julio de 2013

Contratistas Costos en alza y sin renovación de maquinaria

Estos prestadores de servicios, que recolectan más del 65% de la cosecha, afrontan un escenario de crisis

Costos en alza, dificultades para cobrar las tarifas orientativas y pérdida de trabajo por la concentración de labores en la cosecha gruesa debido a la caída del área con trigo. Esos factores están llevando a la crisis a los contratistas de maquinaria agrícola, responsables de recolectar entre 65 y 70% de la cosecha. Hay alertas: no renuevan equipos con la misma frecuencia que antes e incluso hay gente que va saliendo de la actividad.

Omar Vaudagna, un contratista que tiene dos cosechadoras y que por estos días se encuentra trabajando en La Cocha, en el sur de Tucumán, sabe de esas peripecias. "Los precios del contratista están cada vez más bajos. Este año no se llegó a cobrar más de un 10% de lo que fue el ciclo pasado", explicó.

Como expresa el presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Máquinas Agrícolas (Facma), Jorge Scoppa, si un contratista puede renovar su equipo eso es un indicador de que está bien. A Vaudagna eso lo desvela. "Tengo una máquina de 1996 y otra que compré a principios de 2012. Está complicado poder renovar la máquina más vieja", cuenta.

No es el único que se intranquiliza. "Ya hace varios años que no renovamos maquinaria, ya que cuando no se hace un recambio gradualmente hará que pensemos en achicar más que en agrandar", expresó Jorge Zunino. Tiene 5 cosechadoras y trabaja en Rojas y la zona, Catamarca y Tres Arroyos, en el sur bonaerense. "La última máquina que pude renovar fue hace tres años", detalla.

Este contratista posee un registro meticuloso de cómo los costos vienen avanzando sobre la actividad. "En el caso de los combustibles el incremento ha sido del 31% por año tomando las últimas tres campañas; en personal, el 30% por año y en repuestos, un 15%", detalló.

Los contratistas son actores clave de la agricultura, pero hoy enfrentan un escenario complicado.

De acuerdo con Zunino, esto se contrapone a las tarifas, que no siguen los costos. "Se arma la tarifa de cosecha contemplando la variación de los costos, pero no se llegan a respetar estos valores", dijo.

En este contexto, Scoppa reveló que pese a las tarifas orientativas que publica la entidad se cobró en torno de 15% menos. "Se cobró menos porque al productor le parecía cara y por la competencia de máquinas. Con lo que se cobró apenas sirve para mantener los equipos, pero hay cero inversión", afirmó.

La preocupación por los costos es un elemento común. "Los costos fijos -por ejemplo, gasoil e insumos o repuestos de máquinas- van de la mano del dólar blue y nosotros estamos cobrando con un dólar menor al oficial", se quejó Fredy Simone, presidente de la Asociación de Contratistas Bonaerenses.

Simone tiene 8 cosechadoras y 3 sembradoras. "Es casi imposible renovar", sentencia.

En Facma tienen una radiografía por segmento de contratista, ya sea grande [con 4 a 8 cosechadoras], mediano [de 2 a 4 máquinas] y chico [de 1 a 3 máquinas].

"El grande, que representa el 10% de los contratistas, cambiaba un implemento por año, pero ahora no lo hace y mantiene el capital con lo justo. Entre los contratistas medianos, que son el 50%, cambiaban las máquinas cada dos años y ahora dicen que van a aguantar hasta ver qué pasa el año que viene. Mientras tanto, el chico, que es el 40% de los contratistas, por ejemplo, quiere pasar de una máquina axial pero no puede", indicó Scoppa.

El presidente de Facma ponderó, no obstante, que por los créditos primero al 8% y luego al 6,5% del Banco Nación a los contratistas que tomaron préstamos les quedó barato su pago por la inflación. "Pero eso no es mérito de mayores ganancias, sino que la inflación lo amortiguó", aclaró Scoppa.

Para tener en cuenta, una cosechadora axial de chica a mediana ronda los US$ 400.000, mientras que una máquina axial grande y con cabezal draper toca los US$ 600.000. Los precios aumentan en torno de 2% por mes.

Hernán Sánchez, contratista con cinco sembradoras y dos cosechadoras de la zona de Daireaux, hizo otra comparación. Mientras hace unos años se necesitaban 285 toneladas de soja para comprar una sembradora, hoy se requieren unas 466 toneladas.

Menores labores

Según los contratistas, la menor siembra de trigo, de 2 millones de hectáreas menos que en 2003, está afectando la actividad. Por el contrario, lo que se está dando es una concentración de labores para la cosecha gruesa, que no hace optimizar los equipos. "Solamente en Rojas cosechamos aproximadamente 7500 hectáreas y lo que vemos en las últimas dos campañas es una disminución de hectáreas en el orden del 5% por año", contó Zunino. "Prácticamente se hace una cosecha menos al año por el trigo y entonces sumamos menos hectáreas", acotó, por su parte, Simone.

Por supuesto que en algunas zonas, como en el centro oeste, las adversidades climáticas también ocasionaron menos trabajo.

"El factor que impidió el normal desarrollo de las actividades fue el clima, por la inundación, seguida de una seca en enero. En el caso particular de nuestra empresa de servicios realizamos un 38% menos", enfatizó. Según Sánchez, hoy la ecuación económica "no cierra" y en el mejor de los casos alcanza para mantener la estructura. "Pero ni pensar de encarar un proyecto de inversión", remarcó.

En Facma, que agrupa a 3500 de los 11 a 12.000 contratistas que existen en el país, creen que estos actores están preparados para trabajar mucho más. "Hace cuatro años que venimos con una producción parada, con tope en 100 millones de toneladas y el contratista está preparado para mucho más", concluyó Scoppa.

miércoles, 29 de mayo de 2013

La carrera de los lácteos

Los costos van en aumento, el precio internacional ajustó luego de alcanzar un récord y la producción crecerá en el segundo semestre.


En 2011 y 2012 el precio internacional de los lácteos ha tenido dos años consecutivos de suba. Y en lo que va de este año la suba llegó a niveles récord. Eso generó negociaciones salariales muy duras, y aumentos en el precio pago al productor que, aunque leves, llevan a la industria a abonar niveles similares a los de 2008.
Tras ese pico de precios, las cotizaciones internacionales bajaron en dos remates consecutivos.
El auge de 2008 no terminó bien. Como en aquella ocasión, hay que estar atentos a condiciones cambiantes que pueden generar una situación de producción creciente con precios bajando. Aquel período 2007-2008 se presentaba muy bien hasta que se produjo una caída pronunciada para los productos lácteos. Mucho más pronunciada que la que se ha dado en los últimos días.
Lo que ocurrió cinco años atrás fue una tormenta perfecta, algo difícil que vuelva a pasar. Detrás de la crisis se contabilizaron una serie de hechos excepcionales: la contaminación de leche en polvo con melanina en China y como telón de fondo una crisis de la economía mundial que empezó por lo inmobiliario, pero hizo temblar todos los rubros. Su escala fue de tal magnitud que el mundo todavía no se ha recuperado del todo de aquello.
Pero siempre esas caídas abruptas dejan enseñanzas. Fue un golpe inversamente proporcional a las muy buenas condiciones que se presentaron durante los dos años previos a la caída.
Entonces incidió el pico de precios del petróleo, que alcanzó el rango de los US$ 140 por barril.
¿Qué pasó en estos cinco años? Estados Unidos hizo una apuesta fuerte por el etanol de maíz. El uso de este tipo de alcohol –mezclado con gasolinas– se vio multiplicado por cuatro entre 2000 y 2010.
Pero esa tendencia creciente se ha visto estabilizada y los precios de los combustibles fósiles vuelven a ser competitivos. Además crecen las energías alternativas. El maíz vuelve al circuito de la alimentación animal.
Con un alto precio de la energía y del maíz, es casi un hecho que el precio de los lácteos tiene que ser elevado. Pero más tarde o más temprano la situación inversa también es valedera. De modo que en el momento actual la coincidencia de altos precios de la leche debe ser vista en perspectiva.
El analista Gabriel Bagnato, encargado de información y análisis del Instituto Nacional de la Leche (Inale), cree que la situación se mantendrá seguro con precios altos hasta junio y julio, inclusive.
Los hechos de 2012 –incluso la sequía que sufrió Estados Unidos y luego Nueva Zelanda– han resultado favorecedoras, más allá de las propias virtudes de Uruguay como exportador.
Bagnato cree que los productores uruguayos están lejos de estar en peligro de sufrir una crisis similar a la de 2008. Por un lado, si bien los costos son altos, el ratio entre el costo del grano como insumo y el precio de la leche se mantiene en términos equilibrados para el productor y permite mantener buenos márgenes de ganancia. Tal vez no sean las condiciones de principios de 2012, pero siguen siendo buenas perspectivas, dijo.
El atraso cambiario es un factor a tener en cuenta. “Los US$ 0,45 por litro de 2008 no son los mismos US$ 0,45 de hoy”, dijo Bagnato. “No hay una crisis de confianza como la que sucedió en China, el principal comprador del mundo. Hoy las condiciones han cambiado, incluso las exigencias para entrar a ese mercado”, agregó.
El representante de Inale comparte el análisis de Rabobank en el sentido que la temporada se jugará en buena medida en el bimestre agosto-setiembre, cuando tienen su zafra los países del hemisferio Sur. “Allí se sabrá qué pasará realmente”, dijo.
Los competidores también juegan. Nueva Zelanda tuvo en el primer trimestre de este año una de las mayores sequías de los últimos tiempos. En particular en su isla Norte el quiebre de la producción fue muy marcado. La información actualizada indica que hubo lluvias y se espera una recuperación en ese país.
El “factor combustible” es otro dato a tener en cuenta en el balance. El cambio de tendencia en el mercado de la energía parece el más importante.
A comienzos de mayo, el petróleo sumó varios meses de estabilidad en torno a los US$ 100 por barril. Estados Unidos tiene la mayor cantidad de petróleo estoqueado en 80 años, gracias a una extracción por el método fracking. Además, la intención de siembra de maíz en EEUU es la mayor en décadas. Con el petróleo en descenso, a la corta o a la larga bajará el precio del maíz.
Con las diferencias del caso, todo hace pensar que en el mediano plazo hay que prepararse para precios más moderados de los lácteos. Un anticipo de eso fueron los resultados de Fonterra en su remate del 1º de mayo pasado, que marcaron descensos relevantes para el precio de la leche en polvo.
Martín Lindholm, secretario de la Intergremial de Productores de Leche, cree que habrá una baja moderada.
“No creo que llegue tan abajo como en la caída de 2007-2008. Pero hay indicadores que hacen pensar que el margen va a caer en los próximos meses”, dijo. Hoy estamos por encima de los US$ 0,40 dólares y en algunos casos puede ser que más, por calidad y respaldo”.
Lindholm cree que los costos internos son una amenaza para el productor. “En algunos costos estamos competitivos y en otros no. En granos estamos bien. Pero hay otros factores que influyen, y no están en agenda, como el costo de la tierra. No hay que olvidar que el sector lechero arrienda mucho campo”, señaló.
“La situación del productor, que hoy es buena, se puede complicar si bajan los precios. Yo diría que US$ 0,38 a US$ 0,35 es un punto de quiebre. De allí para abajo la cosa se complica. Sería volver a los márgenes históricos del sector lechero”, añadió.
El director de Conaprole, Alejandro Pérez Viazzi, dijo que la empresa espera se mantengan los precios internacionales. Coincidió con Lindholm y con Bagnato que los costos son el factor principal que sostiene el ecosistema lechero.
Para Pérez Viazzi, el atraso cambiario, el costo de la mano de obra y el factor energético son difíciles de sostener en el mediano plazo para los productores.
Los registros internacionales por ahora son favorables, y desde hace ya tiempo. En julio de 2012 el precio por tonelada de leche era de US$ 2.500. Desde entonces ha subido a límites importantes. “En abril de 2013 el precio por tonelada alcanzó los US$ 5.000 y en mayo registró una leve caída hasta llegar a los US$ 4.700, según Global Dairy Trade de Australia”, sostuvo.
Conaprole tiene en cuenta los datos de Fonterra, pero cree que el mercado interno no captó los precios ni en la suba ni en su reciente ajuste. Hoy la expectativa es seguir exportando más de 100.000 toneladas de lácteos anuales y asegurarse que cada litro de sobreproducción vaya directamente al mercado internacional.
La lechería se apresta a dar un nuevo envión de producción que tiene su origen en favorables condiciones climáticas y precios que por ahora ayudan. Pero las dos caídas consecutivas en los remates de Fonterra y la baja del precio del maíz al nivel más bajo del año durante abril, sumado al avance de la siembra del grano en EEUU, presagian nuevos ajustes a la baja en el precio de los lácteos en el mediano plazo, que pondrán a prueba la resistencia del ascenso de la remisión de leche esperable para el segundo semestre del año.
Un repunte productivo.
La remisión lechera de abril fue 142 millones de litros. Eso es 3% menor a la recepción de abril de 2012. Pero ese dato esconde un fuerte incremento en la producción desde febrero. La remisión del mes pasado fue 16% mayor a la de febrero, cuando el descenso causado por el exceso de lluvias en invierno se sintió más. Nunca desde que se llevan registros se había dado un aumento tan fuerte. Ya marzo había mostrado un repunte fuerte, que se prolongó en abril. La remisión aumentó 10,1% y luego 5,2%, y eso lleva a que la producción del mes pasado haya resultado la segunda mayor de la historia para el mes de abril y vaya acortando diferencias con los registros récord del año pasado. El ascenso de 5,2% respecto a marzo es mucho mayor al crecimiento que ocurrió en abril del año pasado cuando el repunte fue de 3% respecto al mes anterior. En otras palabras, entraron a la industria en abril 20 millones de litros más que en febrero. Y eso es mucho.
Todo está planteado como para que en el segundo semestre del año haya una fuerte suba en la producción de leche, dijo al programa Tiempo de Cambio el coordinador de lechería de Fucrea, Mario Fosatti. La gremial realiza hoy una jornada sobre producción intensiva de leche de la teoría a la práctica, en Santa Rosa, Canelones.
La apuesta productiva sigue y con un precio accesible de maíz y sorgo, y buenas cosechas del grano para silo, todo está planteado para un repunte productivo.

Fuente  http://www.elobservador.com.uy

jueves, 28 de marzo de 2013

Flexibilidad: clave ante la tormenta ganadera

La suba de costos complica los sistemas de carne y leche. Los expertos aconsejan un diseño del negocio ágil y alta eficiencia en cada proceso.
Los productores argentinos de carne y leche son expertos en la adaptación de estrategias según el contexto. Cada zona y cada campaña tiene sus particularidades y secretos de acuerdo a la variación de precios, costos y clima, pero hay una tendencia que se mantiene hace varios años y se hace cada vez más necesaria: la sintonía fina en la producción de forraje. Por eso, y más allá de la coyuntura, lograr la mejor interacción del suelo, el agua y las semillas dejó de ser un objetivo exclusivo de los agrónomos en los cultivos agrícolas, para convertirse también en una obsesión de ganaderos y tamberos de punta.
Hugo Quattrochi, asesor de tambos líderes de la zona de Tandil, en el centro de la provincia de Buenos Aires, dice que aunque cambien las estrategias y los riesgos que cada uno está dispuesto a asumir, el objetivo de las empresas del sector sigue siendo producir la máxima cantidad de forraje y combinarla con concentrados para transformarla en leche.
“Para esto, en los próximos años, el foco estará en diseñar rotaciones y usar la mejor tecnología de insumos disponible”, explica en diálogo con Clarín Rural.
Y agrega: “El diseño de rotaciones forrajeras de alta productividad, que combinen especies anuales para pastoreo y silaje, seguirá atrayendo el interés de los sistemas productivos, pero desde una perspectiva en la cual la sustentabilidad ambiental y sus consecuencias sobre el suelo no sean negociables”.
El diseño de rotaciones obliga a los tamberos a sacar la cabeza de la sala de ordeñe y caminar sus campos. El análisis de suelos y la clasificación de ambientes son hoy necesidades básicas. “Tuvimos que especializar las rotaciones forrajeras según ambientes y hacer sintonía mucho más fina en la agricultura forrajera. Destinar los recursos a los ambientes en los que se dan mejor, repensar cómo enfrentaríamos los períodos de déficit, pensar qué rotación iba a dar las reservas suficientes para un tambo de dos vacas por hectárea y cuál permitiría pasar un verano seco en un tambo en el que el objetivo es sacar entre 25 y 27 litros por vaca y por día según cuánto valga el grano y cuánto valga la leche”, resume Quattrochi desde un lote de alfalfa al pie de las sierras.
Marcelo Acosta, productor ganadero de la localidad de General Pirán, en el este de Buenos Aires, coincide con Quattrochi y dice que hay que hacer un balance forrajero para conocer realmente la carga que puede recibir el campo.
“Primero debe conocerse bien el suelo, ponerle la pastura que necesita y la nutrición que necesita -la fertilización- para que pueda expresar su máximo potencial”, dice. Acosta considera que la base pastoril es la clave en los sistemas ganaderos, “porque el pasto sigue siendo lo más barato que tenemos para producir carne, más allá de la necesidad de suplementar y tener reservas a mano”.
Por su parte, Quattrochi dice que durante los últimos años, junto a los productores a los que asesora en Tandil, probó alfalfas de grupos más largos, nuevos maíces, caracterizó los suelos y también reunió información sobre el almacenamiento de agua en cada sector, entre otros datos fundamentales para repensar la estrategia de producción de forraje en función de la variabilidad climática y la evolución de los sistemas.
Luego, aclaró que en cuanto al aprovechamiento del forraje, que es el otro factor clave de la intensificación productiva, no hay con qué darle a un buen diseño global del sistema. Se debe encontrar la carga adecuada en función de los objetivos de producción, el tipo de vaca y la rotación justa. “Definiciones como carga comparativa, distribución de la demanda y planificación de déficit y excedentes estacionales, entre otras, serán el punto de partida imprescindible para luego aplicar con éxito cualquier tecnología de procesos relativa al aprovechamiento de forraje por pastoreo directo o reservas”.
En este sentido, Acosta dice que él aún ve muchos campos en su zona que no están desarrollados, y que los productores deberían focalizarse en ese aspecto antes de pensar en la suplementación. “Es clave ir proyectando hacia adelante cuánto se va a sembrar y cómo se va a sembrar. La semilla tiene que estar un mes antes en el campo y debe ser enviada a analizar. Además, ahora ya tiene que estar decidido qué lotes se van a quemar en el invierno para no mantener pasturas que se pueden volver tóxicas y, también, con qué lotes se van a hacer reservas”, afirma. Luego, remarca la importancia de planear una interacción de cultivos que evite la propagación de malezas. “Yo, por ejemplo, después de tener festuca en un lote hago un maíz RR y me ahorro muchos problemas”.
Al momento de decidir la composición de las dietas en años con algún tipo de déficit, Quattrochi brinda algunas recomendaciones. “El primer ajuste es variar la proporción forraje/concentrados en los rodeos de baja producción tratando que los rodeos de alta producción mantengan buenos picos. Si se nos pide seguir ajustando, cambiamos la calidad de los concentrados en los rodeos de baja producción. Después, cambiamos la calidad de los concentrados para todos los rodeos manteniendo la cantidad y, por último, si es necesario, cambiamos la cantidad en los rodeos de alta producción. Si logramos malos picos de producción en las vacas de parición de otoño estamos hipotecando la producción de todo el año”, explica.
La receta está clara. Si se conoce el ambiente y se hacen las rotaciones adecuadas, ni la variabilidad del clima ni la volatilidad de los precios debería provocar grandes volantazos en la estrategia de las empresas. La producción de carne y leche es, hoy más que nunca, una actividad agrícola.

Fuente: Clarín Rural

 

miércoles, 13 de marzo de 2013

Mala leche

En 2012, los costos para producir subieron 30,6% en promedio, mientras el tambero cobró sólo 8,6% más.


Como en otras actividades del campo, la producción lechera también está sintiendo el golpe de tener costos que suben cada vez más rápido, por el impacto de la inflación, en relación con lo que cobra el tambero por su materia prima.
Los números lo demuestran: el año pasado, mientras los costos treparon en promedio 30,6 por ciento, el valor que cobran los tamberos por sus productos lo hizo apenas 8,6 por ciento.
El dato surge de un análisis que realizó el ex vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) Néstor Roulet.
El ruralista realizó un ejercicio simple pero contundente para llegar a esos números. Tomó las facturas de 18 insumos necesarios para mover la rueda de la producción, desde el alimento balanceado y las semillas de maíz hasta la electricidad, y comparó lo que sucedió con cada uno de esos rubros entre enero y diciembre del año pasado.
El promedio de la suba (del 30,6%) salió del prorrateo de los distintos insumos. La bolsa de semillas de maíz aumentó precisamente 30%, al pasar de 556,80 a 726 pesos por tonelada. Y el kilo del alimento balanceado subió en una proporción parecida, exactamente 28 por ciento, ya que se incrementó de 1,15 a 1,47 pesos el kilo. De todos modos, hay insumos que crecieron mucho más que el promedio. Y los ejemplos abundan. Esa evolución se puede ver en el caso de los antibióticos, que subieron 35%, y hasta en el costo de la electricidad, que aumentó 38 por ciento.
Sobre este último ítem, Roulet hizo el cálculo para la provincia de Córdoba, donde el KW trepó de 0,72 a 0,998 pesos entre enero y diciembre de 2012. Peor aun fue el impuesto inmobiliario rural, un tributo que se cobra en esa provincia y que trepó 72 por ciento. El salto fue de 86 a 148 pesos por hectárea.
La contracara fue lo sucedido con el precio que percibe el tambero, que no subió en la misma proporción.
Según el informe, aumentó apenas 8,6 por ciento, de 1,52 a 1,65 pesos el litro de leche. Para llegar a ese cálculo el ruralista hizo también el ejercicio de comparar lo cobrado en enero de 2012 con el resultado de diciembre del año pasado.
Contracara
De acuerdo con Roulet, si el precio al tambero se ajustara por el aumento de los costos, en diciembre pasado el valor al productor debería haber sido de 1,98 pesos el litro, un 20 por ciento más.
Esa diferencia, que en centavos son $ 0,33 más, coincide con la mejora en el precio que están pidiendo los productores.
La semana pasada, durante la muestra Expoagro, la Mesa Nacional de Productores de Leche, donde confluye una docena de entidades de la producción, solicitó como medida de ayuda 0,30 centavo por litro de aporte no retornable para la producción de los primeros 3000 litros en un tambo.
La Mesa Nacional de Productores de Leche también realizó su propia comparación entre costos y precios al tambero, pero considerando ambos rubros desde 2008.
Según ese análisis, mientras el valor al tambero subió un 95%, los costos treparon 176% y hoy se ubican, con 2,17 pesos el litro, bastante por encima del precio cobrado.
En la actualidad, la situación de los productores argentinos, y también la de los consumidores de lácteos, contrasta con lo que sucede en otros países de la región.
Respecto de los productores, mientras los tamberos argentinos cobran, tomando como medida el dólar, 0,33 centavos de dólar por litro, los uruguayos están en US$ 0,38 y los brasileños logran US$ 0,43.
Por el lado de los consumidores, aquí pagan el equivalente a US$ 1,22 el litro en sachet y en Brasil está en US$ 0,94.
Caída en las exportaciones
Mal comienzo para las ventas al mundo
14,7% Menos volumen
Fue la baja de las ventas al exterior de productos lácteos en el bimestre enero/febrero de 2013 versus igual período de 2012. En toneladas fueron 61.068
24,5% Caída de ventas
Fue el retroceso de las ventas al exterior en divisas en el primer bimestre de 2013 contra el mismo período de 2012. En montos, los dos primeros meses del año dejaron 213,3 millones de dólares

miércoles, 20 de febrero de 2013

Más de la mitad de la nueva cosecha de soja está comprometida para pagar deudas

Según un informe privado, es por el financiamiento contraído para sembrar. Proponen diferir los pagos a empresas y bancos por hasta cuatro meses

 

Los altos costos que afrontaron los productores agrícolas para sembrar el año pasado la soja que están cosechando hoy son un obstáculo para la estrategia de las entidades de retener cereales para perjudicar la caja nacional, como forma de protesta.
A esto se suma que arrancaron con unas 15 millones de toneladas de granos menos –entre soja, maíz y trigo– por la mala cosecha que arrastraban de la campaña 2011/12, por lo que la desfinanciación del sector rondaba los u$s 5.000 millones, según indicó el especialista Néstor Roulet.
Es así como los productores llegan a la cosecha actual con más de la mitad de su soja comprometida para pagar deudas contraídas con las empresas de insumos y a los bancos a través de las tarjetas rurales –muy difundidas en el sector– o prestamos efectivos.
Según un informe elaborado por Roulet, es exactamente el 56% de la cosecha, unas 28 millones de toneladas, las que irán a pagar insumos (34%) servicios de cosecha (8%), transporte (10%) y otros gastos de comercialización (4%). Es decir que de no vender esa soja, entrarían en mora con sus acreedores y no podrán pagar las labores para recolectar la soja nueva. La amplísima mayoría de los préstamos (cerca del 90%), tiene como cierre el fin de mayo.
Mientras la Mesa de Enlace ejecuta un cronograma de asambleas –que arrancó la semana pasada en Pehuajó– para conocer el ánimo de protesta de los productores, Roulet, ex vicepresidente de CRA, propone diferir los pagos a empresas y bancos por hasta cuatro meses. De esta forma, confía en que se podría hacer esperar a los prestamistas, aunque eso tendrá un costo para los productores.
Con esta estrategia, se evitaría una venta masiva de soja, postergándola hasta los meses en que el productor comercializa porque necesita financiar la próxima cosecha, entre julio y agosto.
El mandato de no comercializar dado por la primera asamblea de productores llevada a cabo por la dirigencia rural deberá ser ratificado en próximos encuentros. La cita que sigue se concretará el 2 de marzo en Roque Saenz Peña, Chaco, pero de cara a este encuentro ya hay cuestionamientos.
El titular de Coninagro, Carlos Garetto, expresó en declaraciones radiales que “no vender nada (de soja) es una medida prácticamente imposible de sostener en el tiempo”, porque “hoy el pequeño y mediano productor no puede soportar una no venta de su producción”.
La medida de fuerza fue propuesta en un contexto en el que el gobierno nacional requiere los dólares que entran al país gracias a la exportación de granos. A esto se suman recientes inspecciones a los campos por parte de la Afip para corroborar las tenencias de los productores, que los pusieron en alerta y alzaron las críticas del campo por lo que calificaron un “apriete”.
Si se avalara la propuesta de no comercializar, el daño tendría como fecha tope el mes de julio. Los números dan cuenta de la imposibilidad de pretender extenderlos. Según Roulet, los costos directos de sembrar soja en 2013 alcanzan los u$s 8.550 millones, más u$s 2.280 millones de costo de alquiler (presumiendo que el 60% de la siembra se realiza en campos de terceros). Aunque vendan toda la soja que les quede, los productores aún necesitarán financiación.