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viernes, 10 de julio de 2015

AHORRAR HASTA U$S 30 MIL CON UNA APLICACIÓN MÓVIL


Con la participación del INTA, una empresa argentina creó una aplicación para dispositivos móviles que sustituye la tarea de hasta seis monitores de siembra, valuados en un costo estimado de 30.000 dólares.
Ahorrar hasta U$S 30 mil con una aplicación móvil
Cada vez más afianzados en el sector agropecuario, los desarrollos en agricultura de precisión concentraron la mirada de técnicos y productores de la Argentina y anticipan la importancia de la tecnología a la hora de pensar la agricultura en el futuro cercano. Con la participación del INTA, una empresa argentina desarrolló una aplicación que, desde un dispositivo móvil –un celular y una tableta–, funciona como monitor de siembra, coordina la actividad de varias sembradoras en simultáneo y simplifica una tarea que solía realizarse con hasta seis monitores, valuados en un costo estimado de 30.000 dólares.
“Con la antigua tecnología, si algún monitor dejaba de funcionar no se podía sembrar, hoy si se daña el celular o la tableta puede reemplazarse por otro dispositivo a un costo no muy alto y al que se le puede volver a instalar la aplicación”, analizó Andrés Méndez, especialista del INTA Manfredi –Córdoba–, que acompañó el proceso de creación de este software, ya disponible para dispositivos móviles con sistema Android.
Según definió técnico, el desarrollo resulta “algo más innovador, más simple y más barato”. “La aplicación cuesta alrededor de 100 dólares y la tableta o el celular son productos genéricos y de uso masivo que, con tan sólo descargar la aplicación, pueden convertirse en un monitor de siembra de aplicación variable”, afirmó Méndez.
El especialista señaló que la innovación permite reunir en un mismo dispositivo la información correspondiente a varias sembradoras, lo que implica la posibilidad de configurarlas y tenerlas listas para realizar la siembra.
Asimismo, destacó que la tecnología prescinde de un sistema de cableado, debido a que la comunicación entre el dispositivo móvil y la caja que mueve el tren cinemático de la máquina se logra con conexión inalámbrica. “La caja de la sembradora posee una placa de wifi que interactúa con el sistema wifi incorporado en el celular y eso hace que sea sencillo establecer una comunicación a distancia y sin cables”, observó Méndez.
Tiempo atrás
De acuerdo con el técnico, en 1998 cuando recién emergía con más fuerza la agricultura de precisión en el país y la aplicación variable de insumos era incipiente, esta práctica se llevaba a cabo con varios equipamientos que se importaban desde Estados Unidos.
“Antes, para realizar una doble fertilización y siembra variable se requería una sembradora que contara con tres monitores –uno para cada tipo de siembra– y, a su vez, un GPS al que respondían los monitores”, relató Méndez, quien además explicó: “Cada monitor estipulaba la cantidad de fertilizante y de semilla que debía colocarse en cada zona del campo y esa información ingresaba a otro equipo –llamado actuador– que transformaba la dosis recomendada en el número de vueltas a la que debían girar los motores hidráulicos de la sembradora para que se moviera”.
En términos de costos, el especialista indicó que los equipos tenían un precio estimado de 30.000 dólares que, incluso, se incrementaba cuando el productor trabajaba con una sembradora de nueve surcos variable, fertilizaba con más de un insumo o aumentaba la dosis de aplicación.
“Tanto cada monitor variador de producto –semilla o fertilizante– como el GPS diferencial y el actuador costaban cerca de 5.000 dólares, cifra que se sumaba a los tres motores hidráulicos cuyo valor ascendía a 2.000 dólares por unidad”, calculó Méndez.

martes, 20 de enero de 2015

INTA MANFREDI: Presentan un sensor de calidad para granos


Presentan un sensor de calidad para granos 

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El prototipo, desarrollado por el INTA junto con la empresa TecnoCientífica, identifica el nivel de proteína, grasa y almidón de trigo, cebada, soja y maíz. Esta información determina la calidad y su potencial para comercializarla.
Técnicos del INTA participaron en el desarrollo de un prototipo que detecta, durante la cosecha, el nivel de proteína, grasa y almidón presente en los granos de trigo, cebada, soja y maíz. Esta información anticipa la calidad de la producción y determina su potencial para comercializarla con un valor diferencial.
“Esta herramienta facilita la aplicación de diferentes estrategias de manejo para mejorar la calidad de los granos y la diferenciación de la producción a campo, dos factores que promueven el agregado de valor en origen”, aseguró Andrés Méndez, especialista en agricultura de precisión del INTA Manfredi –Córdoba–.
El técnico resaltó la importancia que le significa al productor el hecho de conocer anticipadamente la calidad de la producción. “En el caso de la soja, es fundamental conocer los valores de proteína y de aceite que tienen los granos antes de ser enviados a la extrusora, ya que eso evita elaborar un producto que no alcanza el estándar deseado”, explicó.
Asimismo, Méndez recomendó la segregación de los granos para lograr una industrialización diferencial del trigo y de la cebada y sugirió la adopción de este tipo de tecnologías. “Este sensor permite armar un ‘mapa de calidad de los granos’ que, al igual que el mapa de rendimiento, genera información georreferenciada para el manejo eficiente del sistema productivo”, observó.
El prototipo, fabricado por la empresa TecnoCientífica, se encuentra en evaluación y sujeto a diferentes pruebas de laboratorio y a campo. De acuerdo con Méndez, los resultados preliminares indican “una consistencia en los datos”, los cuales superan a los de otras experiencias que emplearon dispositivos provenientes de los Estados Unidos.
“Esto significa un aporte a la trazabilidad de los granos y a la certificación de los procesos de producción primaria”, aseguró. De los ensayos –que seguirán en desarrollo–, participan el especialista Néstor Juan del laboratorio de Análisis de Calidad de Granos del INTA Anguil –La Pampa–; Diego Villarroel, Juan Pablo Vélez, Fernando Scaramuzza, del INTA Manfredi –Córdoba– y Ricardo Melchiori, del INTA Paraná –Entre Ríos–.
Conocer anticipadamente la calidad de los granos permite determinar su potencial para comercializarlos con un valor diferencial.

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Un ejemplo en soja
En la Argentina, el mayor volumen de aceite se obtiene a partir del sistema de extracción por solvente, el cual deja en el subproducto de soja un residual de aceite del 1 al 2 %. Para traducir este diferencial a rentabilidad, podría pensarse el siguiente ejemplo –apuntó el técnico–:
“Supongamos que ingresan dos camiones a una planta, ambos con 30.000 kg de soja, pero uno con una variabilidad de aceite en granos del 17 % y el otro, con una variabilidad del 23 %. Luego de la extracción por solvente, los granos cosechados quedarán con un 16 y 22 % de aceite, respectivamente. Por tonelada, cada camión permitirá conseguir 160 kg y 220 kg de aceite. Si estos valores se multiplican por las 30 toneladas disponibles en cada vehículo, se deduce que podrán obtenerse 4.800 y 6.600 kg de aceite, sumados a otros 1.800 kg que surgen del diferencial por calidad. Si la tonelada cotiza a $4.310 en el mercado, eso implica una ganancia de $7.758 por camión, es decir, de más de 15.000 para el productor”.
Cómo funciona el sensor
El prototipo, denominado “NIR-Crop Analyzer”, cuenta con una cámara de medición, donde se ubica una lámpara que escanea los granos y calcula la emisión de energía. “Esa energía es comparada con los espectros precargados en el sistema de medición del dispositivo y, luego, traducida a los porcentajes de proteína, humedad, grasa y almidón”, especificó Méndez.
Asimismo, destacó el funcionamiento del sistema de escaneo, “debido a que maximiza la representatividad de datos al acumular un gran volumen de información espectral”.
La cámara de medición se coloca en la cosechadora y toma muestras de 300 gramos de grano entre cada 10 y 15 segundos, lo que equivale a tener un dato georreferenciado entre cada 20 y 30 metros. La muestra es seleccionada por gravedad del flujo de granos de la noria y, tras ser analizada, regresa al mismo sistema.
“Finalmente, el resultado del análisis queda almacenado en un monitor instalado en la cabina de la cosechadora y la información puede descargarse fácilmente a través de cualquier dispositivo con puerto USB”, concluyó.