www.mundoagrocba.com.ar

Mostrando entradas con la etiqueta malezas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta malezas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de marzo de 2015

Alerta Roja, se confirmó la resistencia de Sorgo de alepo a graminicidas


Gramíneas resistentes: comienza una nueva etapa

El alerta rojo de Sorgo de alepo resistente a graminicidas es un hecho. Lejos de resignarnos o de volver a viejas recetas, debemos empezar hoy a pensar en nuevos escenarios.

El Sorgo de alepo resistente a glifosato fue declarado en 2005, dando inicio a la era de las malezas resistentes a este herbicida en la Argentina. Luego le continuaron los raigrases, la Avena negra y las gramíneas anuales estivales.
También se sumaron la Gramilla mansa y el Pasto amargo, entre las perennes. A la fecha se encuentran confirmadas nueve especies gramíneas resistentes (Tabla 1). De todas ellas, 3 son de crecimiento invernal y las 6 restantes de crecimiento estival. Las 3 primeras se encuentran en el centro-sur del área agrícola del país, donde prevalecen los cultivos de invierno, mientras que las de crecimiento estival, se ubican en el centro-norte del país, donde predominan los cultivos de verano.
Gramineas resistentes 1
El caso “Sorgo de Alepo”
Desde el 2005 los biotipos resistentes de esta especie se encuentran en franca expansión, colonizando nuevas regiones, en las que antiguamente estaba ausente, y aumentando la superficie afectada en aquellas zonas donde ya se observaba su presencia (Figura 1). En todos estos casos, la principal -y casi única- herramienta de control fueron los graminicidas post-emergentes FOP y DIM (Haloxifop, Quizalofop, Fluazifop, Propaquizafop, Cletodim, principalmente).
Como era de esperarse, en esta campaña se lanzó el alerta amarillo por escapes de plantas de Sorgo de Alepo a graminicidas FOP en el centro-norte de Córdoba, con algunas sospechas más en otras zonas.
Finalmente se acaba de confirmar su resistencia en un biotipo del norte de Santa Fe.
A partir de aquí, hay dos opciones: tomárselo “a la ligera” y pensarlo eventualmente como “un nombre más” dentro de la lista de resistencias múltiples, o bien reflexionar, de forma prospectiva, sobre cómo este biotipo podría complicar enormemente el manejo.
Figura 1. Distribución de Sorgo de alepo resistente a glifosato
Si buscamos los registros de herbicidas en Argentina para el control de gramíneas, encontramos que hay varios modos de acción presentes (Tabla 2). Si separamos los que pueden utilizarse en cada uno de los principales cultivos, vemos que hay 6 para girasol, 7 para soja y para maíz, y sólo 3 para sorgo.
Si observamos cuántos de ellos pueden aplicarse en post-emergencia del cultivo (es decir cuántos son selectivos) nos encontramos que quedan 2 para girasol, 4 para maíz, 3 para soja y ninguno para sorgo. Todo ello, asumiendo que no existen resistencias a ningún herbicida en las gramíneas presentes.
Ahora bien, si consideramos que ya tenemos Sorgo de alepo resistente a glifosato, a lo que se suman la resistencia a graminicidas del grupo ACC, la lista de reduce quedando sólo los ALS en post-emergencia de soja (Imazatapir) y girasol (Imazapyr+Imazetapir -en híbridos CL-).
Para maíz, la lista es un poco más extensa, ya que continúan presentes los ALS (Foramsulfuron+Iodosulfuron, Nicosulfuron, Imazapyr+Imazetapir -en híbridos CL-), los Inhibidores de las Síntesis de Carotenoides (Topramezone, Mesotrione, Isoxaflutole) y los inhibidores de la Glutamino Sintetasa (Glufosinato de amonio).
Gra 2
Si continuamos avanzando (Figura 2) y analizamos las ALS, podemos observar que se trata de un grupo de herbicidas muy utilizado, de amplio espectro, con residualidad, de baja toxicidad, pero con el inconveniente de generar resistencias fácilmente.
Tal es así, que a nivel mundial hay más de 150 especies resistentes a estos herbicidas, dentro de los cuales se encuentra el Sorgo de Alepo en Estados Unidos, Italia, Chile, México y Venezuela. En Argentina, la resistencia a este grupo se encuentra en Lolium multiflorum y posiblemente en Echinochloa sp.
Con este contexto, sería prudente recomendar el uso de las ALS siempre y cuando se respete un plan de manejo que implique la rotación de modos de acción.
Cabe preguntarnos entonces: ¿cuánto puede durar en el tiempo un manejo, sin aparición de resistencias, cuando sólo queda este único modo de acción para aplicaciones post-emergentes?, y por otro lado: ¿en cuánto se reduciría ese tiempo si consideramos adicionalmente el uso de las ALS durante barbechos como pre-emergentes y post-emergentes de la maleza? Todo hace pensar que muy poco.
Gramineas resistentes 3
Sin glifosato y sin graminicidas ACC ni ALS, no tendríamos posibilidades de control químico de Sorgo de alepo dentro de los cultivos de soja y girasol. ¿Es momento de volver a la vieja “soguita” con herbicidas no selectivos?
Por supuesto que aún contamos con una amplia gama de pre-emergentes, aunque esto no será suficiente si tenemos en cuenta que, si bien los pre-emergentes son indispensables para rotar modos de acción y para controlar las malezas en su etapa más vulnerable (germinación) disminuyendo así el banco de semillas, siempre existirá un porcentaje de plantas que escapará a estos tratamientos y que deberá ser controlado con post-emergentes.
Más aún, si consideramos que esta herramienta tiene menos posibilidades en aquellos ambientes de precipitaciones irregulares (ya que los pre-emergentes necesitan agua para ser incorporados al suelo y tener actividad herbicida) el manejo se complicará, y mucho.
Otros posibles casos en el futuro.
Mismo destino que el Sorgo de Alepo pueden sufrir otras de las gramíneas que, ya resistentes a glifosato, están siendo controladas – al igual que el Sorgo de Alepo – casi exclusivamente con graminicidas FOP y DIM. Tampoco están exentas las gramíneas tolerantes a glifosato como los Chloris, Trichloris y Pappophorum, a las que también se las controla con estos graminicidas, en varias aplicaciones por campaña.
De todos los posibles casos que pudieran surgir en el futuro bajo sistemas en siembra directa, quizás los más difíciles de manejar sean los de las gramíneas perennes (Cynodon hirsutus, Digitaria insularis, algunas Chlorideas), porque una vez instaladas en el lote logran rebrotar, luego de cada aplicación de herbicida, a través de sus estructuras de reserva (matas, rizomas o estolones).
Por otro lado, de presentarse alguno de los casos anteriores, nadie podrá contar con la tranquilidad de saberse alejado del supuesto foco, ni creerse con tiempo de ventaja (aquel que le tomaría al nuevo biotipo atravesar “las pampas” hasta golpear su tranquera).
Muy por el contario, la aplicación de un mismo manejo a lo largo de toda el área agrícola donde están presentes estas gramíneas, implicará probablemente – no olvidar que la resistencia es una simple cuestión de probabilidad – que estos nuevos casos se generen de forma paralela, en diversos puntos del país. Así sucedió con el Sorgo de Alepo RG el cual surgió en varios puntos geográficos de la Argentina.
¡Una buena!
Afortunadamente, el desenlace de lo que hasta ahora parece un cuento de terror, depende en gran medida de nosotros.
Por un lado, hay algunas tecnologías a lanzarse en el corto y mediano plazo que pueden colaborar, en parte, a sobrellevar la situación. Tal es el caso del evento de resistencia a glufosinato de amonio en soja, ya aprobado en Argentina – aunque no todavía comercialmente -, así como la resistencia a los HPPD también en soja, herbicidas del grupo de los Inhibidores de la Síntesis de Carotenoides (Isoxaflutole).
Ambos eventos permitirían contar con alguna herramienta más en post-emergencia del cultivo, sin olvidar que en ninguno de estos casos hablamos de “nuevos glifosatos”, sino que se trata de herbicidas cuyo control dependerá en gran parte del tamaño de las malezas, condiciones ambientales, calidad de aplicación, etc. Como dato extra, ambos modos de acción poseen moderadamente baja probabilidad de generación de resistencia, a diferencia de los ACC y los ALS.
Queda claro que empezamos una nueva etapa, más compleja. Algunas soluciones ya existen, sólo habrá que adaptarlas, pero muchas otras deberán ser generadas, y eso tiene que ser ahora. La situación argentina es única, por el tipo de malezas y por el sistema de producción local, por lo que no podemos esperar recetas del extranjero.
Tampoco se trata de volver simplemente al manejo de los años 80, previo a la incorporación de la tecnología RR – como suele escucharse -, ya que la situación es totalmente diferente.
Las malezas son otras (resistentes y tolerantes) y por ende los herbicidas en ese entonces exitosos, tanto en barbecho (glifosato) como dentro del cultivo (graminicidas), hoy dejan de ser útiles. De manera que tenemos que tomar de aquellos tiempos la dedicación al seguimiento de las malezas, pero no podemos extrapolar cualquier solución.
En ese camino, habrá que considerar las malezas como una parte importante del ambiente productivo, como lo son hoy las precipitaciones, las heladas, la presencia de napa o la textura del suelo porque, al igual que estas variables, las malezas limitan la producción, y porque las herramientas con las que contamos para defendernos son cada vez menos.
En muchos casos, habrá que pasar de un manejo netamente ofensivo a uno más defensivo, cambiando cultivos, variedades, fechas de siembra, densidades, distanciamiento entre surcos y demás variables, con el objetivo de minimizar las pérdidas  y mantener el sistema en funcionamiento. En otras zonas, quizás hagan falta cambios aún más drásticos.
Por último, todas las acciones que puedan o deban implementarse, deberán ejecutarse en un marco de rentabilidad reducida y de alta presión social hacia nuestra forma de producir.
Por suerte, en toda crisis hay oportunidades, pero las mismas deberán aprovecharse hoy, haciendo todo lo que esté a nuestro alcance – y aún más – si queremos estar entre los futuros ganadores y no quedar en el camino.

jueves, 22 de enero de 2015

Control de Sorgo de alepo resistente a glifosato

Control de Sorgo de alepo resistente a glifosato

Evaluación de graminicidas postemergentes fop y dim en el control de Sorghum halepense resistente a glifosato para barbecho químico

SORGHUM HALEPENSE 02

La evolución de resistencia a glifosato en sorgo de Alepo en la provincia de Salta,
Argentina y luego su generalización en otras provincias del país,
representa un gran desafío
para la agricultura por la dificultad en su control y el incremento de los cos
tos de producción
(Ustarroz, 2013)
EL TRABAJO COMPLETO REALIZADO  POR Metzler M.J. y Ahumada M.  AQUI

jueves, 17 de octubre de 2013

Córdoba tiene un nuevo mapa.Es el de malezas problema.

Un trabajo de DuPont divide a la provincia en tres zonas agroecológicas y define a los yuyos más complicadas en cada una.

 Rama negra (foto), borreria, cloris, siempreviva del campo, pata de gallina, cuaresma, colorado resistente, flor de Santa Lucía,  Sorgo de Alepo resistente, estas y algunas más son los nombres comunes de malezas que están presentes en los lotes agrícolas de Córdoba.
Muchas de estas malezas incrementan su población y ocupan los lotes porque nosotros mismos las seleccionamos, utilizando el mismo principio activo para su control. Algunas especies son tolerantes, es decir que nunca fueron susceptibles a las dosis normales de un herbicida. Otras veces son resistentes, es decir que una porción de su población que antes moría con el herbicida ahora no muere y su descendencia se propaga invadiéndonos el campo.
Estas malezas pueden ingresar desde las banquinas y los alambres o muchas veces ingresan en máquinas cosechadoras que vienen con semillas de otras regiones y se instalan en la nuestra.
Como causas generales para que esto ocurra se pueden sintetizar los siguientes puntos, que implican además los principales desafíos a tener en cuenta en el manejo de malezas resistentes:
-El modelo productivo actual presenta la característica de una ausencia de laboreos en por lo menos el 70% del área agrícola.
-Gran dependencia del control químico, sobre todo de glifosato.
-Escasa rotación de cultivos que lleva a no tener un manejo integrado del control de malezas.
-Contratos de corto plazo que producen un arranque tardío en el control de malezas de barbecho adaptadas al no laboreo del suelo.
Zonas
Para ubicar el problema en Córdoba debemos pensar en sitios agroecológicos diferentes. Tenemos en primer lugar la Zona Núcleo del Sudeste con mejores condiciones climáticas y cuyas siembras se pueden realizar en fechas óptimas, además de contar con rotaciones que vienen cereales de invierno con menor carga de malezas. En segundo lugar, el Centro Norte con gran proporción de siembras en fecha de diciembre lo que conlleva a hacer barbechos primaverales; y tercero, la Zona Sur con poca rotación de cereales de invierno, lotes más sueltos, con menor almacenamiento de agua y que muchas veces deben llevar su fecha de siembra a diciembre por falta de condiciones. En cada una de ellas, la presencia y abundancia de las especies problema es diferente.
+ En la Zona Núcleo las malezas más nombradas son Conyza bonariensis (rama negra), Amaranthus quitensis resistente al grupo herbicida ALS (colorado resistente), Viola arvensis (pensamiento silvestre) y gramíneas como Eleusine indica resistente (grama carraspera), Digitarias anguinalis (pasto cuaresma), chlorideas (chloris y trichloris), además de SARG (sorgo de Alepo resistente a glifosato) y Maíz guacho RR.
+ En el Centro Norte aumenta la proporción y dominancia de SARG y de suman chlorídeas, Gomphrena pulchella (siempreviva con flor violeta), Borreria verticilata (botoncito blanco) y Gomphrena perennis (siempreviva con flor blanca), siendo estas dos las que por ahora muestran los mayores problemas para controlarlas dado que son perennes y tienen órganos de reserva para rebrotar luego de los tratamientos.
+ En el Sur encontramos gramíneas y borreria muy presentes. Pero aquí el principal inconveniente lo tenemos con la aparición en los últimos años de Amaranthus palmeri, una especie de yuyo colorado que tienen la particularidad de ser tolerante a glifosato y a herbicidas del grupo de los ALS, con gran poder de diseminación de semillas y un crecimiento acelerado de la planta que hace que tengamos que aplicar muy oportunamente o se nos va de tamaño para controlarla. Una de las estrategias para mitigarlo es usar herbicidas residuales de las familias de los PPO.
Ataque
Como consecuencia de estas presencias comienzan a discutirse nuevas estrategias en el control de malezas, con nuevos productos que combinen eficiencia de control de las malezas problemáticas, con persistencia en el suelo para el control de las camadas que nacen luego de la aplicación y sean amigables con el medio ambiente.
-Se deben mejorar los monitoreos de malezas durante el barbecho, mejorar los sistemas de aplicación y manejo correcto de herbicidas.
-No se deben dejar semillar las malezas,no se deben cosechar los manchones semillados  y se deben limpiar las cosechadoras luego de salir de lotes con presencia de malezas difíciles.
-Utilizar mezclas de glifosato con otros principios activos que favorezcan la acción de activos combinados sobre las malezas a ser controladas. Para esto se debe tener en cuenta que tipo de malezas debemos controlar así como también el estado de las mismas y las condiciones de aplicación. También es importante considerar otros factores que condicionan la degradación de los herbicidas residuales en el suelo; como el PH, la materia orgánica y la textura entre otros.
-Se debe tener en cuenta que la acción de control en barbecho químico debe caer sobre los herbicidas de preemergencia para el ahorro de agua en el perfil, dejando solo los de aplicación post emergente para la corrección de problemas.
* Ingeniero agrónomo Diego López. Equipo Técnico de Du Pont.

martes, 13 de agosto de 2013

Manejo. Las malezas resistentes se van complejizando



Los expertos advierten la necesidad de difundir entre los productores y las empresas agropecuarias los nuevos métodos de prevención.



El Ingeniero Agrónomo Martín Marzetti, hizo incapié en la creacion de una red de alerta y recolección temprana. El objetivo que marcó como principal el especialista fue el de encontrar todos los canales necesarios para “difundir la prevención y coordinar acciones entre el sector público y el privado para avanzar en el diseño de generar diferentes protocolos con diferentes tipos de alertas y estar preparados para actuar de manera adecuada, cuando tenemos la sospecha de la existencia de una maleza resistente”.
El especialista indicó en su discurso que las malezas resistentes se fueron complejizando cada vez más y es necesario difundir entre los productores y las empresas agropecuarias los nuevos métodos de prevención. “Sobre todo porque tenemos que tener en cuenta que esta problemática no es algo pasajero sino que tiene que estar de manera permanente en la agenda del productor y del asesor agropecuario”, afirmó el Ingeniero Agrónomo Martín Marzetti.

Marzetti también reconoció que en esta temática deben prevalecer las buenas prácticas agrícolas e “ir rotando los modos de acción” y advirtió que en este aspecto todavía “queda mucho por hacer”. También destacó que es muy importante ir capacitando a los productores más jóvenes.

En el final de su conferencia en el marco del congreso de Aapresid, el especialista hizo un llamado a coordinar acciones públicas y privadas porque “nadie está capacitado para realizar esta tarea de manera solitaria y es necesario que en el tema de plagas y malezas resistentes haya participación de todas las instancias de la cadena productiva”, finalizó Marzetti.

En segunda instancia fue el Ingeniero Agrónomo Sergio Morichetti el que dispuso de la palabra y su conferencia giró específicamente sobre el caso de la maleza resistente Amaranthus Palmeris. “En Estados Unidos es una maleza que es muy complicada y fue denominada por los americanos como la Súper Maleza”. En el caso de ellos fueron los cultivos de algodón los que se vieron muy afectados por esta maleza”, expresó Morichetti.
El especialista indicó que es una planta muy tolerante al calor y a la sequía y que tiene la capacidad de aprovechar todos los recursos. Finalmente agregó, “Es una maleza muy agresiva y el productor tiene que estar muy atento porque no da mucho tiempo desde el momento de su germinación. Una vez que se instala, es muy dominante”.

Se sabe que tiene una gran variedad genética y que es muy resistente al glifosato. “La Amaranthus Palmeris tiene un rápido desarrollo de resistencia a herbicidas y ya hay indicios de resistencia múltiple”, expresó haciendo referencia sobre su estudio en la Argentina. “En nuestro país, en diferentes zonas de la provincia de Córdoba estamos haciendo análisis y diferentes estudios sobre todo en el mecanismo de resistencia que tiene la maleza y sobre todo la resistencia al glifosato”, finalizó Morichetti.

 

viernes, 9 de agosto de 2013

Copngreso Aapresid, Las malezas desafían el sistema productivo



Esta problemática pasó a ocupar el primer lugar dentro de los aspectos técnicos que los productores deben resolver a la hora de planificar la campaña



La dimensión de la problemática de malezas en la agricultura argentina de hoy ha pasado a ocupar el primer lugar dentro de los aspectos técnicos que los productores deben resolver a la hora de planificar la campaña. Las malezas tolerantes y resistentes a glifosato desafían el sistema productivo predominante de los últimos 15 años, caracterizado por tres variables: siembra directa, uso intensivo de glifosato, generalización de cultivos resistentes a glifosato.
Rafael Frene y Ulises Gerardo, especialista en protección de cultivos de Dow AgroSciences participaron en dos disertaciones que abordaron la temática durante la última edición del Congreso Aapresid.
“Las transformaciones tecnológicas, con ventajas indiscutibles desde el punto de vista productivo, han provocado cambios en las comunidades de malezas, y hoy debemos afrontar la problemática diseñando soluciones sustentables”, sostuvo Frene.
Con este objetivo por delante, desde la compañía aseguran que es necesario un “programa de control de malezas”. “Estos se basan en el uso alternado y/ó simultáneo de herbicidas con diferentes modos de acción, y son la herramienta clave que aseguran la “sustentabilidad” de las tecnologías evitando procesos evolutivos de resistencia”, agregó Frene.
En tanto, Juan Manuel Rizzo, Gerente de Herbicidas de soja y girasol de Dow AgroSciences, aseguró que “para enfrentar la presente problemática se debe prestar suma atención a las recomendaciones de manejo, como por ejemplo: controlar el banco de semillas de las malezas, evitar la dispersión de semillas prestando atención a la limpieza de la maquinaria para prevenir la diseminación, realizar barbechos largos con herbicidas residuales; incluir herbicidas con distintos modos de acción, realizar cultivos de cobertura y hacer rotación de cultivos”.
Un dato a destacar es que en Córdoba actualmente hay 500 mil hectáreas afectadas con alguna de las especies de Chloris y Trichloris, y en los últimos años se incrementaron 300 mil has. En el taller brindado por Ulises Gerardo, se brindó información sobre las maneras de reconocimiento de esta maleza, que además está presente en Santa Fe, en el NOA (trichloris), Buenos Aires y La Pampa.
“La solución Dow AgroSciences para el control de esta maleza es la combinación de Panzer Gold con Galant HL, junto con aceite Uptake. Las dosis justas técnicamente recomendadas para cada situación permitirán un control eficiente”, recomendó Gerardo.
La compañía estuvo presente en el Congreso Aapresid mostrando toda su plataforma de soluciones biotecnológicas y para la protección de cultivos.
También, estuvo a disposición asesoramiento técnico y recomendaciones de productos según las necesidades de cada zona productiva, de la mano de profesionales de la compañía.