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viernes, 10 de julio de 2015

NIDERA: ESTRATEGIAS PARA ENFRENTAR EL CAMBIO CLIMÁTICO EN TRIGO.


Aumento de la temperatura, reducción del período con heladas y mayores precipitaciones son los principales cambios que está mostrando el clima en las regiones agrícolas argentinas. Frente a ese nuevo contexto, Daniel Miralles, de la FAUBA, explica las estrategias de manejo del cultivo de trigo. La charla se encuentra online y pertenece al ciclo 2015 del programa Agricultura Consciente de Nidera (www.agriculturaconsciente.com)
 El trigo es uno de los cultivos más afectados por el cambio climático. En la tercera capacitación del ciclo 2015 del programa Agricultura Consciente (www.agriculturaconsciente.com) de Nidera, Daniel Miralles, investigador de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y del CONICET, analiza los impactos que recibe el cereal y las herramientas para atenuarlos. En cuatro videos, el especialista detalla qué ha ocurrido con las heladas, cómo manejarse estratégicamente con los cambios en las fechas de siembra y cuándo los anegamientos por excesos hídricos comienzan a perjudicar el rendimiento del trigo.
Miralles señala que entre las principales variables que han provocado el cambio climático aparece el aumento de la temperatura (“especialmente de la temperatura media que en el cono sur se encuentra traccionada por un aumento de la temperatura mínima”, indica el técnico), aumento en los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera (“que continuará en ese sentido”), aumento de los golpes de calor (“que van a afectar a los cultivos de invierno”) y un aumento de las precipitaciones (“que irán en incremento en los próximos años”).
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El especialista remarca que es importante conocer los períodos críticos del cultivo y saber qué impacto tiene el cambio climático en cada uno de ellos sobre los componentes del rendimiento y la calidad de los granos obtenidos.
En primer lugar, Miralles indica que el incremento de la temperatura media reduce o acorta el ciclo del cultivo. Y aclara que si los aumentos de temperatura ocurren en la etapa posterior a la elongación de los tallos se producirá una mayor mortandad de macollos y en consecuencia habrá una menor cantidad de espigas por metro cuadrado. “Además, a la menor cantidad de espigas y de granos por metro cuadrado se suma que el aumento de la temperatura durante la etapa de llenado determina un menor peso de los granos”, agrega.
Y al evaluar el impacto del aumento de la temperatura mínima a lo largo del ciclo del cultivo, Miralles señala que por cada grado de aumento en la etapa previa a la antesis se encuentra una reducción del rendimiento que ronda entre el 4 y el 8%, mientras que si ocurre con posterioridad a la antesis esa merma es del 3 al 4% aproximadamente.
Menos heladas
Otro efecto del cambio climático es la reducción del período con heladas en, prácticamente, toda la Argentina. “Uno podría pensar que, en ese contexto, el adelantamiento de la fecha de floración es una estrategia de manejo –dice Miralles-, de modo de evitar una prolongación o exposición del período de llenado de granos a las mayores temperaturas y al efecto negativo del golpe de calor”.
Sin embargo, hay excepciones. En el Sudeste, en el triángulo que se forma entre Tres Arroyos, Balcarce y Coronel Suárez, los períodos con heladas no se han reducido e incluso en algunas de estas localidades la última helada ha ocurrido más tardíamente, explicó Miralles.
El especialista considera que los requerimientos de vernalización son muy importantesa la hora de analizar el comportamiento de un cultivar frente al cambio en las fechas de última helada. “En muchos de los ciclos largos que se usan en la Argentina –explica-, se produce un fenómeno de requerimientos de horas de frío para florecer, conocido como vernalización, mientras que la mayoría de los ciclos cortos no tienen ese requerimiento”.  De esta forma, si se siembran los ciclos largos en períodos con temperaturas más elevadas el riesgo es no poder satisfacer completamente sus requerimientos de horas de frío, que se concentran desde la emergencia, o incluso un poco antes, hasta que el cultivo alcanza la tercera o cuarta hoja. “Esto es muy importante, especialmente en el Sudeste –remarca Miralles-, ya que si se planifica adelantar la fecha de floración se debe evaluar con qué temperatura está cumpliendo esos requerimientos de horas de frío en las primeras etapas del cultivo”.
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En el caso de aquellos cultivares que requieren vernalización y no la cumplen completamente, el riesgo es que entre las plantas del cultivo aparezca una gran desuniformidad que luego impacta en caída de rendimiento al momento de cosecha.
Fecha de siembra
A medida que se atrasan las fechas de siembra, el cultivo de trigo reduce su rendimiento como consecuencia de quedar expuesto a temperaturas más altas y a una mayor duración del día, y eso determina acortamientos en la duración del ciclo del cultivo. “Pero no todos los cultivares responden de la misma forma”, dice Miralles. El técnico explica que la reducción del rendimiento por cada día de atraso en la fecha de siembra, respecto de la óptima, puede ir desde el 0,5% hasta el 1,7%, y en algunos casos llegar al 2%, tomando en cuenta el rendimiento óptimo de cada localidad.
Miralles destaca una herramienta desarrollada por la FAUBA y que permite conocer cómo se modifica la fecha de siembra en función de la fecha de floración y tomar decisiones de acuerdo al material elegido, la zona en que se encuentra y las probables fechas de siembra. Se denomina Cronos, es gratuita, y los productores pueden acceder a ella ingresando a cronos.agro.uba.ar.
Impacto de las precipitaciones
Como consecuencia del cambio climático se ve un aumento en las precipitaciones. En muchas regiones cambió la altura de las napas, “como es el caso del Oeste donde la potencialidad de los rendimientos estaba deprimida y la mayor oferta hídrica determinó un mejor rendimiento potencial”, indica Miralles.
“La mayor altura de la napa puede ser un beneficio en tanto pueda ser aprovechada por el cultivo –dice Miralles-, pero si se encuentra muy cercana a la superficie, como puede ser a menos de 0,50 o 1metro, se incrementan los riesgos de anegamientos”.
El especialista explica que si los anegamientos ocurren en las primeras etapas del ciclo del trigo, el cultivo tiene cierta capacidad de recuperación. En cambio, los efectos de los anegamientos son mucho más nocivos en los momentos previos a la antesis, ya que afectan al número de granos por unidad de área, que es el más importante de los componentes del rendimiento.
“Aquellos cultivos que, apuntando a un alto rendimiento, han recibido un elevado nivel de nutrientes, tendrán una mayor biomasa aérea y por lo tanto una mayor transpiración, determinando que el efecto negativo de los anegamientos en la etapa previa a la antesis se encuentren exacerbado –explica el especialista-. Esto se debe a que en los primeros 3 o 4 días de anegamiento se produce una fuerte pérdida de raíces, determinando la incapacidad de la planta para sostener su parte aérea”.
Cómo síntesis, Miralles indica que “el impacto del cambio climático sobre los cultivos de invierno, debido al incremento de la temperatura, será un acortamiento del ciclo del cultivo que llevará a un menor número de granos y consecuentemente a un menor rendimiento”.
“Por lo tanto –agrega-, es importante planificar cómo manejar el cultivo en éste contexto, revisar la fecha de floración en cada zona, ajustar las densidades de siembra frente a posibles reducciones del número de macollos y posicionar el período de llenado de granos tratando de evitar los golpes de calor”.

martes, 23 de julio de 2013

Claves para obtener los mejores resultados en maiz



Los incrementos en los rendimientos del maíz han venido de la mano en los últimos años de la evolución en la genética y las prácticas agronómicas




Sin embargo, lo que todavía no se conoce es cuál es el techo para esos rendimientos. Para responder a ese interrogante, Nidera organizó un Taller de Maíz en la ciudad de Rosario, Santa Fe, en la que los especialistas en manejo, tecnología de siembra y genética dieron todas las claves para apuntar lo más alto posible.
“Manejar este tipo de cultivos requiere recopilar diversas cantidades de información y manejar un sistema donde cada componente puede ser vital”. Así introdujo el tema Gabriel Espósito, especialista de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), quien luego indicó que “según diversos investigadores, es posible obtener entre 19,4 y 25 toneladas por hectárea de rendimiento potencial, e incluso existe un registro de 30 tn/ha obtenido en hidroponía en el desierto de Texas, bajo invernadero, aunque sea en una superficie minúscula”.
“Para una planta con una gran capacidad de área foliar como ésta –y que parece no tener techo– el desafío es acomodar todas las variables para generar la mayor potencialidad”, sostuvo.
El hombre de la UNRC explicó que, basando el cálculo en la radiación solar –la mayor limitante para los potenciales–, para una siembra del 4 de octubre en el sur de Córdoba –es decir, con un ciclo de 167 días por delante– el cultivo tendría 2000 MJ (megajoules) por metro cuadrado para hacer fotosíntesis. Capturando un 60% de esa radiación, y con una eficiencia de conversión de 3,5 gramos de materia seca por MJ, el resultado debería ser equivalente a 42.000 kg de MS/ha. “Esto quiere decir que si hacemos las cosas bien en el cultivo y la genética nos lo permite por el alto índice de cosecha, podemos transformar el 54%, con lo que estamos llegando a las 22,7 tn/ha de potencial en esta región”, explicó.
Para alcanzar los máximos rendimientos, basándose en los datos de ocho ensayos llevados a cabo por la UNRC desde 2005/2006 hasta la última campaña, Espósito recordó que existe un aumento del potencial a medida que se incrementa la longitud del ciclo, y recomendó sembrar el 6 de octubre, para hacer coincidir la floración con el pico de radiación. “Hay una razón lógica para no hacerlo antes, y es que los suelos están fríos, lo que provoca que los rendimientos caigan desde el principio. Y si se hace a fines de agosto, hay riesgo de que los maíces se hielen, como ocurrió el año pasado”.
Respecto de los maíces tardíos, tan en boga en esas latitudes, Espósito señaló que pierden la radiación solar de noviembre y diciembre, pero que a su vez son más eficientes en la captura de la radiación, ya que crecen más rápidamente y en un ambiente térmico más alto. “Teniendo todo esto en cuenta, se puede calcular que atrasando la fecha de siembra a principios de enero, se pueden esperar hasta 16 tn/ha de potencial”, sostuvo. “Esto significa que tenemos una gran brecha para mejorar, porque en las tardías, los productores están sacando entre 7 y 11 tn/ha”, agregó.
En cuanto a la estructura de siembra, el especialista reveló que hace tres años en los ensayos se trabaja con distancias entre hileras de 52 y 35 centímetros, y que los resultados hablan de una mejora de 7 qq/ha por estrechar la hilera.
Respecto de la fertilización, Espósito recomendó “aplicar fósforo y azufre como reposición, nitrógeno en dosis de optimización en V6 hasta R3 o R4, en distintos momentos de aplicación, y acompañar con 1,5 kg de zinc, siempre que el análisis de suelo nos indique que tengamos debajo de 1 parte por 1000”.
Finalmente, el especialista se refirió a la calidad de siembra, para la que señaló que es recomendable utilizar el sistema neumático, y una velocidad no mayor a los 4 km/h.
De esta manera, el hombre de la UNRC dio paso a la disertación de Gustavo Turri, de la Universidad de Belgrano, quien centró la mira en la siembra neumática. “Las ventajas de este sistema están a la vista”, sostuvo y enumeró: “Buenos planteos de siembra con semilla poco o no calibrada; el sistema clasifica la semilla por peso, no por tamaño; la semilla es despedida al tubo de descarga con menor posibilidad de rebotes por la disposición vertical de los dosificadores; no hay elementos mecánicos en juego con la semillas; y también hay que tener en cuenta que un sistema neumático eficiente emplea una placa de siembra por cultivo”.
“La semilla viene cada vez con más tecnología, es decir que si recurro a esas técnicas modernas, la siembra variable, etcétera, tengo que estar dotado también de la mejor tecnología en siembra”, sostuvo Turri, y se preguntó: “¿No será hora de guardar y descartar el sistema mecánico de placas? Porque en Europa y EU se dejó de utilizar hace 15 años”.

jueves, 28 de marzo de 2013

La soja resistente a insectos, con plus de 15% en los rendimientos

En el campo experimental El Recuerdo, en Venado Tuerto, Nidera mostró variedades con la tecnología Intacta.

 

 

La industria verde, con sus plantas procesadoras de semillas, se hace fuerte en un radio de pocos kilómetros, sobre la ruta nacional 8, en inmediaciones de Venado Tuerto.
Se suceden las instalaciones que se ocupan de procesar y alistar la mejor genética, con un objetivo definido: levantar la productividad, la calidad, sanidad y el rendimiento de las semillas de maíz, soja y de otros cultivos claves para la oferta mundial de alimentos.
Las estaciones de Dekalb Argentina (Monsanto), Dow Agrosciences y Nidera, entre otros, lucen su especialidad y remiten a otros equivalentes industriales, como el del sector automotor en Córdoba.
En ese entorno, el campo experimental El Recuerdo de la empresa Nidera –en la intersección de las rutas 8 y 33– abrió sus puertas para la presentación de la Súper Soja Intacta RR2 Pro, el primer evento biotecnológico desarrollado por Monsanto que saltó desde los Estados Unidos sin escalas hacia el cono sur.
El logro de mayor rendimiento, de la mano del método y el lugar de inserción del evento en el genoma de la soja, se cuenta entre los rasgos innovadores. En Brasil ya se midieron ganancias mayores a 15 por ciento por encima de los testigos y se espera que en los próximos años cubrirá unos 30 millones de hectáreas.
Una segunda característica, muy importante para las zonas con mayor presión de insectos, es el control de lepidópteros: la planta genera una toxina que cristaliza el intestino del insecto para su eliminación. Una buena nueva además desde el costado ambiental, ya que permitirá reducir las “pasadas” en aplicaciones de insecticidas.
La soja RR2, finalmente, facilitará el control de malezas por su condición de tolerancia a glifosato.
Su próxima incorporación al mercado fue la estrella en el tradicional “día de campo” en El Recuerdo, donde se mostraron ensayos fenológicos de variedades RR2 y RR1 y líneas comerciales y precomerciales para diferentes latitudes.
Las tecnologías asociadas al tratamiento profesional de semillas (listas para sembrar) y el control de malezas (STS-Ligate) también formaron parte 
del menú presentado a los asistentes.


Cartas de presentación.
Nidera, uno de los semilleros que comercializará la soja Intacta en la región, organizó un calendario de visitas con productores a distintos sitios experimentales, dentro del país y en Brasil, para mostrar las variedades seleccionadas para cada área geográfica de producción.
Después de la jornada que se realizó el viernes pasado en Venado Tuerto, la agenda continuó el pasado martes en el establecimiento La Curva, de la firma Gazzoni, en Monte Cristo.
Los días 10 y 11 de abril, se hará una gira con productores en el NOA y un día de campo en La Cruz, provincia de Tucumán. Los productores de Córdoba, del centro del país, que siembran en el norte podrán interiorizarse de toda la tecnología disponible para el NEA y el NOA.
Para el lanzamiento de Intacta, los semilleros locales esperan la aprobación del evento por parte de China, después que ya lo hicieron otros destinos mundiales. De modo que podrían vender la semilla este año con vistas a las exportaciones de granos y derivados en 2014.
“Nidera ha hecho un esfuerzo enorme en producir miles de hectáreas de Intacta de grupos largos de maduración para el norte del país y estamos con la posibilidad de lanzarlas este año, para la campaña 2013/2014”, explicó  Rodolfo Rossi, obtentor en soja de la compañía.
Con el requisito de la venia de China, el semillero está en posición de contar con variedades para todo el país y lanzar desde Argentina la tecnología en Uruguay, Paraguay y Brasil. Se está trabajando también sobre los grupos cortos de madurez, para cubrir la demanda de la región agrícola central y sur. “La resistencia a insectos es más importante a medida que subimos desde sur al norte del área. Es una tecnología que se puede incorporar masivamente en todas esas regiones. Pero estamos viendo en las encuestas que los productores de la zona central también se interesan, detrás de los objetivos de rendimiento”, expuso Rossi.
Lotes con refugio. Los técnicos de Monsanto que estuvieron en la jornada en Venado Tuerto advirtieron que la tecnología con resistencia a insectos en la planta “puede resultar muy efímera si no se maneja con responsabilidad”. Esto es, ajustarse a la recomendación de usar un 20 por ciento del lote como refugio y hospedante de insectos (sembrando una variedad RR1), para evitar potenciales problemas de resistencia.
En tal caso, el refugio deberá localizarse a una distancia máxima de 1.200 metros. En algodón y maíz hoy ya es posible incorporar el hospedante en la bolsa, pero en soja “es casi imposible, debido a la movilidad que tienen las plagas”, explicaron.
Rodrigo Bosch, que trabaja para el servicio técnico de Nidera en el norte de Córdoba y en la región del NOA, consideró que será crucial el impacto de las sojas RR2 Pro en una geografía en la que se siembran unos dos millones y medio de hectáreas.
Factor ambiental. “Si hoy la industria y el mercado de semillas me está dando una opción que ayuda a bajar el impacto de insecticidas en la producción, sería erróneo no hacerlo. Si puedo bajar cuatro a cinco aplicaciones, que desde el punto de vista ambiental es un compromiso que debemos tener”, reflexionó.
El resultado económico del cultivo de soja, mencionó Bosch, conlleva un agravante que muchas veces el productor no tiene presente al principio, que son los “costos posteriores” a la implantación, en aplicaciones de herbicidas, insecticidas o fungicidas. “Por eso, la tecnología Intacta va a impactar mucho más, sobre todo en la zona norte”, opinó.
Muestreo. En las parcelas implantadas en El Recuerdo, se pudo apreciar la mayor cantidad de vainas por nudo como expresión de rendimiento de la nueva tecnología y Rossi apuntó la variedad 5909 como la primera que Nidera busca posicionar en el Mercosur.
“Con Intacta plantamos aquí variedades que van desde los grupos cuatro medios hasta los grupos ocho. Evidentemente, Venado Tuerto no es una zona para que se destaquen los grupos largos, pero pusimos una banda muy grande de grupos de maduración. El productor en el norte este año va a observar sólo los grupos largos y acá tuvieron la oportunidad de ver las primeras de grupos cuatro y cinco, cinco cortos, cinco largo y eso es interesante. Y la hemos visto en diferentes fechas de siembra; ésta es la gran novedad de esta reunión”, expuso Rossi.
En relación con el resultado de la actual campaña, el mejorador opinó que “no es un año que ayude a obtener los rendimientos potenciales”. No obstante, como tendencia, con las nuevas variedades de alto potencial y con tecnología “se está pasando la barrera de los seis mil kilos mucho más frecuentemente que en años anteriores. Pero hay una gama muy grande; con 20 millones de hectáreas es un cultivo muy expuesto”, aclaró.
El uso de refugio en una proporción del 20 por ciento del lote es condición clave para no desarrollar futura resistencia de insectos.



En la línea de largada
Posicionamiento. Los productores y técnicos que recorrieron las parcelas en el campo experimental El Recuerdo, de Nidera, en Venado Tuerto, se interesaron por el potencial de la nueva generación de sojas RR, no sólo por su condición biotecnológica para el control de insectos, sino también para incrementar los rendimientos en el área agrícola núcleo del país. “En la reciente gira por Brasil observamos respuestas enormes dentro de los grupos cortos. En Formosa se contabilizaron 4.000 kilos con variedades del grupo tres y se está viendo un plus importante en datos experimentales en parcelas. En forma general, estamos impresionados con esta tecnología”, sostuvo Rodolfo Rossi, breeder de soja de Nidera.

Fuente: La Voz del Campo