Un año atrás la situación es exactamente inversa.
Un año atrás la capacidad de pago de la soja de las industrias aceiteras elaboradoras de biodiesel era la más alta del complejo oleaginoso gracias a la política de biocombustibles implementada por el gobierno nacional.
En la actualidad el panorama es
completamente diferente a partir de la intervención instrumentada en
agosto de 2012 por el mismo gobierno: hoy el actor más competitivo del
mercado es aquel que, sin haber invertido un solo dólar en instalaciones
e infraestructura, se dedica solamente al trading de commodities (como puede ser el caso de ADM Argentina).
En junio de 2013 la capacidad
teórica de pago de la soja (FAS) de una empresa dedicada a exportar
poroto de soja sin procesar fue de 356 u$s/tonelada (promedio mensual).
Ese mismo cálculo, pero
procesando el poroto para exportar harina y aceite de soja, generó un
FAS teórico para junio de 342 u$s/tonelada. Pero si todo el aceite se
destinara a la elaboración de biodiesel con destino a exportación,
entonces el FAS teórico sería de apenas 314 u$s/tonelada, según un
trabajo elaborado por Matías Amorosi de la consultora Globaltecnos.
Eso explica, precisamente, porque en lo que va del año las exportaciones argentinas de biodiesel se derrumbaron: se trata de un negocio que está operando a pérdida.
El trabajo además indica que una
industria que exporta un 15% de poroto sin procesar y que procesa el
85% restante para exportar un 53% del aceite obtenido como tal, un 23.5%
exportarlo como biodiesel y el 23.5% restante comercializarlo como
biodiesel en el mercado interno, tendría una capacidad teórica de pago
de soja de 340 u$s/tonelada.
Esa mejora se explica porque el
precio oficial del biodiesel para grandes operadores destinado al corte
interno con gasoil fue en junio pasado de 873 u$s/tonelada versus un
promedio mensual de exportación (FOB) neto de retenciones de 694
u$s/tonelada.
Los precios FAS de la soja (aquellos ofrecidos al productor), tal como se venía advirtiendo desde fines del año pasado,
están reflejando la situación calamitosa de la industria del biodiesel:
en junio pasado el valor promedio mensual de la soja disponible Matba
fue de 325,5 u$s/tonelada.
En la actualidad el mercado
interno es clave para garantizar rentabilidad a las industrias de
biodiesel. Pero el gobierno nacional marginó a las grandes industrias aceiteras del cupo interno del biocombustible para dar prioridad a otras empresas (como la firma New Fuel que, al tener participación accionaria de la provincia de Entre Ríos, consiguió un cupo interno de 450 toneladas mensuales de biodiesel a partir de agosto próximo).
La industria aceitera, además del lastre del biodiesel, debe afrontar el pago de retenciones adelantadas. En junio pasado se habilitaron ROE 180 de aceite y harina de soja por 296.041 y 731.800 toneladas respectivamente (versus ROE 45 por 163.089 y 395.135 toneladas).
Por otra parte, desde noviembre del año pasado la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) suspendió de hecho el pago de reintegros de IVA a la mayor parte de las industrias aceiteras locales.
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